Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Lituania. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Lituania. Mostrar tots els missatges

diumenge, 15 de juliol del 2018

DOS DÍAS EN VILNIUS



Nuestro recorrido por las Repúblicas Bálticas empezó aterrizando en Vilna, (Vilnius, capital de Lituania) donde estuvimos dos días visitando lo más importante de la ciudad para luego, en coche, seguir ruta.
Como siempre hacemos, comenzamos la visita paseando por el centro histórico. Es uno de los más antiguos de Europa y, como la ciudad es muy opaca, puede recorrerse a pie tranquilamente. Posee un impresionante conjunto de edificios renacentistas, góticos, barrocos y neoclásicos. Su trazado medieval, atravesado por el río Neris, está muy bien conservado y tiene un paisaje natural circundante que han cuidado mucho a lo largo de su historia.




Primer día : LABAS RYTAS , Casco Antiguo (¡ Buenos días !),


Accedimos por la Puerta del Alba o Puerta de la Aurora, uno de los antiguos accesos que tenía la ciudad fortificada del siglo XVI y que da inicio a la columna vertebral del casco antiguo que es, a su vez, su zona más animada. Era una de las diez puertas que se abrían a las murallas que circundaban la antigua Vilnius. Sobre la puerta se encuentra la Capilla de María Bendecida, uno de los lugares de peregrinación más importantes del Este de Europa, venerada por igual por ortodoxos y católicos ; es una pintura a la que se atribuyen milagros.




A continuación, en esta misma calle que nos lleva a la Plaza del Ayuntamiento, nos dimos cuenta que lo que no le falta a Vilnius son iglesias: Ortodoxa del Espiritu Santo, Católica de Santa Teresa y la de San Casamiro. Hay que saber que San Casimiro es el santo patrón de Polonia y de Lituania.







Dicen que Lituania es la reserva espiritual a uno y otro lado del Báltico.


La Plaza del Ayuntamiento sirvió de mercado y ahora es centro de la vida pública. El edificio municipal tiene un atrevido pórtico de diseño clásico que parece un viejo templo griego, con su frontón triangular, sus frisos y sus seis columnas.
Desde allí pasamos a la calle Pilies, una de las más antiguas de la ciudad, ahora muy concurrida por turistas, llena de bares y restaurantes con terraza, gente tomando un café o una cerveza y gente disfrutando del paisaje. Desde allí se divisa la imagen del Castillo Superior y es un lugar fotogénico.



El paseo resulta muy agradable, la ciudad está muy cuidada. Hacemos un alto para visitar el conjunto que forman la Universidad, el Palacio Presidencial y la Iglesia de San Juan.
El conjunto universitario tiene unos 550 años y posee 13 patios y numerosos edificios.Me gustó mucho la Librería Littera por su hermosa decoración de frescos que caricaturizan a profesores y estudiantes. En el extremo sur del campus se alza la fachada y campanario independiente de la Iglesia de San Juan; ésta es la construcción más elevada del casco antiguo y tiene ascensor para subir y contemplar las vistas.
Detrás está el Palacio Presidencial que no visitamos.





La lluvia hizo su aparición cuando llegábamos a la Plaza de la Catedral. La imagen que allí te encuentras es una de las más reproducidas en folletos, postales y guías de viaje. En el extremo oeste se alza majestuoso el Campanario de la Catedral que formaba parte de las fortificaciones medievales. Al lado la Catedral de moderno estilo clasicista francés. En el extremo este la estatua del gran duque Gediminas y en el centro una baldosa con la inscripción "stebuklas" (milagro) que según los lugareños si se dan tres vueltas en torno a ella, se cumplen los deseos.







Damos buena nota a nuestro primer contacto con la cocina lituana en un restaurante de la calle Stikliu, "El Lokys", recomendable si no eres exigente.



Regresamos a la Plaza de la Catedral para poder fotografiarla sin lluvia, con ese color grisoso que da el suelo mojado y el cielo plomizo. Desde allí subimos hasta los restos del Castillo que se alzaba en un pequeño montículo y que dominaba la ciudad.
Lo cierto es que lo único que queda de aquel castillo es la Torre de Gediminas, muy restaurada. Las vistas desde lo alto con toda la ciudad vieja a nuestros pies son muy bonitas.




Hay tantas iglesias que ver en esta capital que tendrías que dedicar mucho tiempo a visitarlas, pero la llamada de Santa Ana no podíamos dejarla de lado por la fama de originalidad que tiene. Dicen que es el templo más bonito de la ciudad; yo mejor diría el que tiene el diseño más curioso y muy diferente al resto. Es de rito católico, de finales del siglo XV y construido con 33 estilos diferentes de ladrillo de arcilla roja y que parece fuera de lugar en la barroca Vilnius. Como curiosidad hay que decir que fue utilizada por los soldados de Napoleón como barracón durante su marcha hacia Moscú.



De regreso a nuestro alojamiento caminamos durante dos kilómetros por una señorial avenida, Gedimio Prospektas, la más importante de Vilnius que recorre el corazón comercial y termina en un puente que cruza el río Neris.




Segundo día : LABA DIENA !!!! (¡ Buenas tardes !),


Después de todo el recorrido que hicimos el día anterior y los templos monumentales que vimos, entendí el porqué Vilnius es conocida como “la ciudad de la iglesias”. Pero Vilnius tiene otros espacios interesantes que descubrir, por ejemplo el barrio de Uzupis, autodenominado República Independiente de Uzupis.
Su nombre significa "más allá del río" y es un distrito pequeño, fácil de recorrer a pie, y varias señales de "república" se pueden ver cuando paseas por sus calles.
Después de que Lituania se independizó de la URSS en 1991, los artistas que habían sido sofocados bajo el régimen soviético aprovecharon los alquileres de Uzupis y comenzaron a hacer del distrito su hogar. Se estaba creando una comunidad de artistas con espíritu libre.
El barrio fue rehabilitado y actualmente es uno de los lugares de más agradable paseo.
El suburbio se declaró independiente de Lituania en 1997. Una declaración, desde luego, únicamente festiva que, sin embargo, sigue celebrándose cada 1 de abril. Uzupis sigue siendo un lugar frecuentado por artistas
El acceso al barrio cuando te acercas viniendo del casco antiguo es un puente lleno de candados que te mete en otra dimensión. Los cerrojos que vimos colgados en otros puentes de Europa tienen aquí nombre propio y están marcados por los enamorados que se juran amor eterno.







Pero este puente era en realidad una frontera, aunque sin control de pasaportes, para un "país" dentro de un país: la peculiar, creativa y autoproclamada República de Uzupis.
Con los años el lugar ha mejorado hasta convertirse en un barrio de moda, donde visitar lo último en galerías de arte.


El segundo contacto con la gastronomía lituana lo tuvimos en "Belgai"






Un amigo judío me dijo que Vilnius fue uno de los faros principales de la cultura hebrea hasta que llegaron los nazis en julio de 1941 y crearon dos guetos en los que vivían miles de personas privadas de libertad. En setiembre de aquel año comenzaron los asesinatos junto al lugar donde se encuentra la Iglesia de Santa Ana. Me acordé de ello al visitarla. Actualmente apenas encontramos un cartel conmemorativo en el lugar que estaba la antigua sinagoga, en la calle Zydu. Más tarde nos dijeron que el memorial del Campo de Trabajo HKP 562 se encuentra alejado del centro y no lo visitamos. Donde sí estuvimos es en la Sinagoga Coral (1903), el único templo que se conserva activo y que sobrevivió al holocaustro y a los soviéticos.






dimecres, 13 de juny del 2018

LITUANIA. COLINA DE LAS CRUCES




Teníamos mucha curiosidad por conocer un lugar que algunos turistas califican como insólito, misterioso, inusual, extravagante y curioso … de esos sitios que llaman la atención porque nunca creerías que existen : una pequeña colina plagada de miles de cruces.




¿Cómo llegar ?

La mayoría de visitantes lo hacen llegando en autobús o en bus regular desde Siauliai, la cuarta ciudad más grande de Lituania que está muy bien comunicada con Vilnius.
Desde Siauliai hay que coger un bus que sale con regularidad y te lleva al lugar que queda a tan sólo 10 kilómetros.
Si vas en coche la distancia desde Vilnius es de unos 220 kilómetros y nos fue perfecto para hacer una parada más en el trayecto hasta Riga (capital de Letonia).
El acceso a la colina es libre, pero hay un centro de visitantes a la entrada por si quieres pedir información, comprar recuerdos o ir a los servicios.
Después caminas unos metros hasta el montículo donde se amontonan las cruces.





¿Qué te encuentras en ese lugar?

Una loma plagada de cruces, crucifijos y rosarios apelotonados donde puedes caminar por los pequeños senderos que permiten cruzarla longitudinalmente o transversalmente. Dicen que hay más de 100.000, pero es imposible contarlas, y la cifra crece cada día.
Las hay de hierro forjado muy trabajadas; sencillas, hechas con listones de madera; grabadas o sin ningún escrito. También hay mucha variedad en los tamaños, desde cruces de pocos centímetros hasta grandiosas cruces de varios metros de altura. Es un espectáculo que no sabes bien cómo definirlo.





¿Cómo llegaron a ese lugar ?

Hay una leyenda que dice que durante la Edad Media, hacia el siglo XV, ya aparecieron las primeras cruces católicas para homenajear a los ciudadanos de Siauliai que habían muerto ante los Caballeros Teutónicos. Pero la versión más extendida de su origen cuenta que los lituanos empezaron a colocarlas entre el 1831 y el 1863 cuando el Imperio Ruso colonizó esta zona del Báltico. De manera que la colina se convirtió en un símbolo de la opresión del invasor ruso y de nuevo se plantaron cruces.



Esta tradición quedó latente durante unos años, pero regresó con fuerza en el siglo XX con las grandes guerras y las ocupaciones nazis y soviéticas. Este lugar se convirtió en lugar de peregrinación religiosa, como símbolo de anhelo de libertad del pueblo lituano y también como ejemplo de resistencia contra el invasor.
El régimen stalinista intentó anularlo quemándolo varias veces, nivelando la colina y haciendo un vertedero, pero a los pocos días los lituanos volvían a colocar cruces en el mismo lugar.
Las cruces más antiguas que se encuentran datan del 1985, época de apertura política de Gorbachov donde esta manifestación fue consentida.




Es un lugar donde la religión, el misticismo y el sentimiento nacionalista de los lituanos se encuentran.




dilluns, 28 de maig del 2018

TRAKAI, UN CASTILLO DE LEYENDA EN LITUANIA




Al día siguiente apareció un día nublado y por fin se cumpliría uno de mis sueños viajeros: podría visitar el lugar que durante mucho tiempo contemplaba cada día en la pantalla de mi ordenador: el Castillo de Trakai.


Trakai fue la antigua capital del Gran Ducado de Lituania y su Castillo es el más famoso y fotografiado de toda Lituania.



¿Cómo llegar ?

Trakai se encuentra a unos 27 km al oeste de Vilnius en el corazón de una región que alberga centenares de lagos, y visitarlo es el complemento perfecto para los viajeros que visitan la capital lituana. Hasta allí se puede llegar en transporte público, una media hora desde Vilnius.





¿Qué te encuentras en ese lugar?


Desde la parada de autobuses y el parquing de coches hay unos veinte minutos andando hasta la orilla del lago Galvé. Es un paseo en el que se disfruta de sus calles y de las coloridas casas de madera que parecen sacadas de un cuento.
Estas construcciones de colores son típicas de los karaítas, una minoría procedente de Crimea (Ucraina) que habla lengua turca y profesa la religión judía de los siglos XIX y XX. Estas casas tienen tres ventanas; se dice que una es para Dios, la otra para Vytautas, y la tercera para la familia.




¡ Por fin el Castillo !


El Castillo se encuentra enmedio del lago, en una isla unida a tierra por una pasarela de madera. Este lago tiene 21 pequeñas islas y sirve de foso al castillo. Cuando llegas es imposible no quedar hipnotizado por el reflejo del Castillo rojo en el agua, como si emergiera sobre la isla.
Esta fortificación hecha en ladrillo rojo y estilo gótico fue mandada construir por el héroe nacional Gediminas en la segunda mitad del siglo XIV y alojó a dos generaciones de grandes duques de Lituania, el más famoso Vytautas. Durante dos siglos fue centro de la vida cortesana del Báltico, pero luego pasó a ser prisión. Actualmente está reconstruido.




En el interior de la fortaleza se puede conocer el Gran Ducado de Lituania en salas y corredores que están acondicionados como museo: monedas, manuscritos y restos arqueológicos entre otros es lo que podremos encontrar por el recorrido. Pero lo más interesante es pasear tranquilamente por las dependencias, perderse por los rincones, subir a las torres o relajarse en el patio de armas.


Saliendo hay un pequeño muelle con bares, restaurantes y tiendas de recuerdos que se sitúa tras el mirador más hermoso de todo el Castillo. Desde allí se hacen las mejores fotos que hablan de viajes a Lituania.
También se puede alquilar barcas de remo y pedales para pasear por todo el entorno.



Me despedí del lugar con una escena medieval en mi mente, una imagen del tiempo con princesas y caballeros 
en el Castillo de Trakai.










POTSER ET POT INTERESAR