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dissabte, 20 de maig del 2017

NOS VAMOS DE GUACHINCHE CON CARMEN LA CANARIA



El rostro se nos iluminó cuando en la pantalla del móvil salió la imagen de Carmen la canaria , como la llamamos siempre en plan amistoso. Esa llamada traía cosas buenas, seguro.

-” Nos vamos de guachinche, mis niños “- como siempre nos dice en tono cariñoso.

- “Nos vemos en Los Realejos “.


El municipio de Los Realejos, muy cerca de Puerto de la Cruz en el término de La Orotava, mantiene una fuerte armonía entre la parte histórica-cultural y su entorno natural. De las plataneras y viñas de la carretera se pasa a una estructura de calles con monumentos y casas de los siglos XV y XVI.



Con las explicaciones de Carmen recorrimos lo más importante de su lugar: iglesia de Santiago Apóstol, iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, con visita al interior y también distintas edificaciones rurales y haciendas repartidas por todo el municipio.




Una de las cosas que más me llamó la atención fue las especies tan hermosas de dragos, llenos de leyendas que se tejen a su alrededor. Habíamos visto y fotografiado el Drago Milenario de Icod de los Vinos, pero, al contemplar los Dragos Gemelos en el jardín de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, vimos que los superaban en belleza.


( Hay una ruta muy atractiva, Ruta de Los Dragos Centenarios, que discurre por distintos puntos del municipio)


Después del paseo la tarde llegaba a su fin y una ligera neblina hizo que las vistas de todo el Valle de La Orotava desde el mirador del Lance, no resultaran muy claras. Una enorme escultura en bronce del Mencey Bentor, un rey guanche que prefirió lanzarse al vacío desde este lugar antes que ser capturado por las tropas castellanas que conquistaron la Isla, preside con sobriedad el lugar.


Bajamos hasta la playa del Socorro, lugar ideal donde surfistas y bañistas conviven alejados de la orilla, donde las olas rompen. Arena fina y volcánica, lugar ideal para pasar un buen rato.


El día terminó con una escala obligada en un guachinche. Allí saborearíamos la auténtica comida sana y casera canaria.

¿Qué es un guachinche? Es un restaurante casero, un establecimiento hotelero en un domicilio privado, en el garaje de una casa o en alguna de las habitaciones. Su origen se remonta a las casas de campo en la que las señoras de los bodegueros preparaban y servían tapas de comida casera para acompañar las reuniones de vecinos y amigos alrededor de un buen vaso de vino de cosecha propia que luego puedes comprar.



En el guachinche escogido por Carmen y sus hermanos Toño y Riky: Bodega Perico del Valle, alrededor de una sencilla, pero cálida mesa, pudimos saborear la cocina canaria puro sabor.

Primero las papas arrugadas, uno de los alimentos más reconocibles de la cocina tinerfeña; un producto que vino de América y que los canarios introdujeron rápidamente en sus huertos y cocinas. 

Se sirven como entrante, tapa o como guarnición para carne o pescado. Su éxito está en el contraste de lo salado de su cáscara, con el dulce de la papa (patata) y el sabor característico del mojo canario. El secreto de estas papas reside en su pequeño tamaño; se deben hervir sin pelar y con mucha sal, para que quede una costra salada.


Junto a las papas se colocan salseras de mojo verde y mojo rojo. El rojo está hecho de aceite, pimienta (canaria), ajo, comino, sal, vinagre y en algunos casos almendra molida. Mientras que el verde tiene pimienta verde, comino, ajo, cilantro, sal, aceite y vinagre. Los primeros sirven como salsa a las carnes y los segundos a los pescados.



En nuestro caso los dos mojos acompañaron unas docenas de chicharros fritos recién pescados. Los chicharros junto a las cabrillas, chocos y caballas son las especies más apreciadas en las cocinas canarias. Para acompañar la comida no faltó el vino de la bodega, un blanco sulfuroso que destilaba todo el sabor del clima y la particularidad geológica de la isla. 


Probamos también ese cereal tostado y molido, de trigo o maíz, el gofio. Nos contaron que el gofio era consumido por los guanches mucho antes de la llegada del hombre blanco, lo llamaban ahoren. Se mezcla con miel, leche, vino, azúcar, caldo de pescado o también con los potajes. El gofio se puede consumir tal cual, no hace falta cocerlo, muchos lo desayunan simplemente añadiendo leche y azúcar.


Luego, ya sabéis …. charla, tertulia, copas, risas, jolgorio ….Un buen final para nuestra estancia en Tenerife

Gracias, Carmen, por ser la mejor de las anfitrionas.

dissabte, 6 de maig del 2017

LA OROTAVA, ASOMADA EN SU BALCÓN.


La inscripción que reza en el escudo de La Orotava da muchas pistas de lo que vas a encontrar en esta “Muy noble y leal villa” .Desde los inicios de la conquista española de Tenerife, La Orotava se convirtió en la residencia de la rica aristocracia que venía de la Península y que gozaba de privilegios en estas tierras por expreso deseo del rey. La riqueza les venía de la producción agrícola que viajaba por mar hasta Europa y América.


Es la villa más cercana a Puerto de la Cruz, 5 km la separan, pues, de la costa Y también una de las más antiguas, pues rezuma historia por todos lados: calles empedradas, antiguas casonas de la época de los primeros conquistadores, rincones con encanto, molinos de agua, jardines llenos de color , balcones de madera de tea de los mejores carpinteros de la época ... Y apenas hay turistas, ni resorts, ni hoteles de lujo.


Como siempre el casco antiguo de un lugar es de visita obligada y allí encontramos todos los edificios de más interés: La Iglesia ex-convento de San Agustín, la Plaza de La Constitución, Ayuntamiento, Iglesia de la Concepción, Casa Lercaro, Liceo Taoro, Casa Mesa, Iglesia de San Juan Bautista y Casa de Los Balcones. De todos estos lugares pongo fotografías.
Son muy conocidos los balcones típicos que adornan las fachadas de las casas tradicionales, y son unas de esas imágenes que te quedan grabadas de un lugar y luego las recuerdas siempre. La Casa de Los Balcones me pareció espectacular; es una mezcla entre museo y tienda de artesanía. La casa fue construida en el XVII, tiene tres plantas y un estilo canario puro, con hermosos balcones tallados.
Tuvimos una agradable sorpresa al poder ver cómo dibujaban y preparaban las alfombras de flores y tierra volcánica, que cada año elaboran para la fiesta del Corpus Christi, en la plaza del Ayuntamiento. (Este año 2017, se celebra el 22 de junio, jueves)
Nuestra jornada terminó con la asistencia a un concierto de Los Sabandeños en Memorial César Manrique. La música tradicional canaria llenó de emoción las dos horas que duró la audición y llenó de sentimiento el Liceo de Taoro.








dimecres, 26 d’abril del 2017

RUTAS POR TENERIFE: DEL VALLE DE LA OROTAVA AL PARQUE NACIONAL DEL TEIDE


El Parque Nacional del Teide se puede visitar accediendo a él a través de cuatro vías de entrada según el lugar desde donde inicies la ruta: por el norte, TF 21, de La Orotava a Portillo de la Villa (33 km); por el este, carretera TF 24 de La Laguna a Portillo de la Villa (43 km); por el sur, carretera TF 21 desde Vilaflor a Las Cañadas; y por el oeste, TF 38 de Chio a Las Cañadas (30 km) Todos los accesos se encuentran interconectados por la carretera de circunvalación a la isla. Para conocerlo con mayor profundidad, lo mejor es subir por una carretera y bajar por otra.



Saliendo de Puerto de La Cruz la primera ruta era la más cómoda para nosotros.
Primera parada en el Mirador de Humboldt, (científico alemán Alexander Humboldt estudioso de la ecología vegetal) Desde allí se pueden ver unas hermosas vistas del Valle de La Orotava con sus grandes extensiones de cultivos de plataneras, y del Puerto de la Cruz, La Orotava y Los Realejos.


Y recostada sobre este valle de plataneras y sin perder de vista al Teide, llegamos a la villa con más abolengo de la isla, La Orotava. Calles empedradas, antiguas casonas, balcones de madera ...un lugar donde pervive la verdadera esencia canaria. Pasamos de largo porque la habíamos visitado el día anterior con mucha calma.


Desde allí se sigue la carretera TF 21 y se entra de lleno en el Parque Nacional del Teide, ese volcán que los guanches creían estaba poblado de espíritus diabólicos, ese volcán que no nos quita ojo. El paisaje es impresionante se mire por donde se mire.


Los viajeros que vienen desde La Laguna cruzan el fascinante pinar del Monte de la Esperanza. Seguro hacen un alto en el camino en el Mirador del Pico de las Flores y otra parada para contemplar preciosas imágenes en el Mirador de las Cumbres y en el Mirador de Ortuño. Allí ya aparece emergiendo, el pico del Teide y, en muchas ocasiones, entre el famoso “mar de nubes”.


Superado el Puerto de Izaña, hay un cruce a la izquierda que se dirige hacia el Observatorio Astronómico del Teide. Este Observatorio es considerado como uno de los mejores del mundo para la observación de estrellas. Según dicen, desde la Isla se contempla el mayor número de cuerpos celestes de toda Europa.


Sea cual sea la ruta que hubierais elegido os encontraríais en el Centro de Visitantes, junto a la carretera cerca del Portillo de la Villa. Allí se da toda la información necesaria sobre el Parque y uno se puede apuntar también a las excursiones que tienen organizadas.


Una muy interesante es, abrigándote un poco, subir en el teleférico hasta las Rambletas, 3.555 m de altitud (de 9-16 h, 27 euros) Preguntamos si se podía acceder al cráter del Teide, sólo por curiosidad y, sí, pero se necesita una autorización (gratuita) de la Dirección del Parque en las oficinas de Santa Cruz, en la capital.


Para los amantes del senderismo hay doce recorridos que componen la Red de Senderos, de diferentes dificultades; están detallados en un folleto que dan en el Centro de Visitantes. El más fácil de todos es el Sendero de los Roques de García de 3.5 km. Se empieza y termina en el Mirador de la Ruleta desde donde pueden hacerse unas bellas fotografías con los roques justo al lado.


El paisaje que allí se contempla es como de otro planeta y la vegetación no se queda atrás. Terminaba el mes de mayo y la primavera estaba en plena brillantez; vimos tajinastes con sus minúsculas flores de un rojo intenso, que crean un espectáculo de color en el que los tonos oscuros de la lava contrastan con el rojo. Vimos retama del Teide, bejeques y jaras, pero no, la violeta del Teide. Si se consigue verla, hay que sentirse muy, muy afortunado.


Si hay que reponer fuerzas siempre se puede tomar un zumo o una cerveza en la cafetería acristalada del Parador “Las Cañadas del Teide” que camuflado entre el paisaje ofrece impresionantes panorámicas sobre el cono del volcán, la caldera de Cahorra y la Montaña Blanca.




En el extremo opuesto del Parque, cuando ya has recorrido todo este hermoso paraje, la carretera se bifurca en dos opciones de descenso: bien hacia el sur, hacia Vilaflor, o bien hacia el norte, hacia Santiago del Teide. ¡¡¡ Tú eliges.!!!



dilluns, 24 d’abril del 2017

PUERTO DE SANTA CRUZ DE TENERIFE




Al empezar a escribir esta entrada he recordado mis años de juventud cuando seguía las andanzas del Dúo Dinámico. Recuerdo que vi varias veces la película “Escala en Tenerife”, rodada en el Puerto de Santa Cruz. Sus canciones “Perdóname” y “Eres tú”, que yo escuchaba tanto, me traían embobada. Entonces, que aún no había experimentado el gusto por viajar, mi mayor deseo era poder algún día visitar ese lugar simplemente porque habían estado mis ídolos de adolescencia.


Las Islas Canarias siempre han estado ahí cerca y, simplemente por eso, yo postergaba la visita. De pronto me encontré con un regalo de aniversario de una estancia de ocho días en un hotel de Puerto de la Cruz. Con ilusión preparamos la maleta de jubilados.


Siempre supe que este municipio costero tenía gran tradición hotelera porque su agradable clima lo convirtió en el primer centro turístico de Canarias; lo que me encontré después sobrepasó mis expectativas. Lo que sí teníamos claro que no pisaríamos ninguno de los tópicos que lo envuelven; no visitaríamos parque temático alguno, no nos tumbaríamos en sus playas de arena negra y no contrataríamos las excursiones que ofrecen las agencias a los turistas. Lo mejor sería descubrir los tesoros que estaban allí desde tiempos muy remotos, patear, ir en transporte público, taxi o alquilando un coche a nuestro aire.


Puerto de Santa Cruz fue nuestro campamento base para explorar el resto de la isla. Cada tarde al volver de nuestra ruta paseábamos hasta el puerto pesquero, adonde arriban temprano las barquitas con el pescado fresco. El olor inconfundible a agua salada, las redes en el amarradero, la llegada de las barcas y todo el entorno lo convierte en un sitio muy atractivo.


Allí, altiva y elegante está la Gangochera de bronce, estatua a manera de homenaje y recuerdo a las vendedoras de pescado, mujeres que representaron la dignidad de un pueblo que antes de la llegada del turismo, basó parte de su economía en los trabajos dependientes de la mar.El escultor supo plasmar el simpático contoneo de sus figuras con las cestas de pescado en la cabeza, anunciando la llegada de los regalos del mar para venderlos.


Muy cerca del puerto se encuentra la plaza del Charco que tiene mucha animación independientemente de la hora que sea y la plaza de la Antigua también con una ubicación muy buena. Callejear, descansar, tomarte un mojito, saborear el ambiente...


Después de cenar paseábamos por el paseo San Telmo hasta la ermita de dicho santo patrón de los marineros, ubicada junto al mar. Dando este paseo se tiene el privilegio de ver romper las olas con el espectacular Lago Martiánez al fondo. Todo esto comporta una imagen muy hermosa.


Quien desee disfrutar del océano Atlántico con algo más de calma, puede escoger entre las piscinas Naturales de San Telmo , las playas de arena volcánica negra de Playa Jardín o el Complejo de Piscinas Lago Martiánez.con su inmensa piscina de agua salada mientras te tomas un refresco reposando en una tumbona.


La mayor parte de la gente llega a Puerto de la Cruz nada más a pasar el día para visitar el famoso Jardín Botánico o  el Loro Parque. Una experiencia entre loros, orcas, delfines y tigres, un día de diversión para muchas familias, pero nada atractiva para nosotros.


dimecres, 19 d’abril del 2017

RUTAS POR TENERIFE: DESDE PUERTO DE LA CRUZ A PUNTA DEL TENO



Desde Puerto de la Cruz donde teníamos nuestro “campamento base” decidimos recorrer una ruta por toda Isla Baja, una comarca repleta de pueblos que no han alterado sus costumbres canarias, como debe ser.


La primera parada fue en el Mirador de San Pedro, situado al borde de la carretera general. De allí parte el Sendero del Agua para los amantes de rutas sin gran esfuerzo físico. Se camina en ida y vuelta y recorre la escarpada costa de Los Realejos, entre palmeral y nacientes de agua.


A 23 km parada obligada en Icod de los Vinos que debe su nombre a la importancia que tuvo en el siglo XVI el cultivo de la vid. Con el permiso del resto, este lugar define, casi al cien por cien, la arquitectura canaria de casas bajas, con balcones y techos de madera y callejuelas empedradas. Todo el centro del pueblo es peatonal lo que facilita callejear por sus empinadas calles adaptadas a la pendiente de la montaña. Hay plazas rodeadas de edificios señoriales e iglesias construidas o reconstruidas entre el XVI y XVIII, tras la erupción del Teide.





La imagen más conocida y mundialmente famosa de Icod es su Drago Milenario, cuya edad los botánicos calculan de 800 a 1000 años. Mide 17 metros de alto y 20 de perímetro en la base. El peso de esta mole ronda las 150 toneladas sin contar las raíces. Dice la leyenda, que los dragones, al morir, se convertían en dragos.



Este fósil viviente es, con todo merecimiento, uno de los símbolos de las Islas Canarias.
Lo podemos ver y fotografiar desde la plaza San Andrés sin entrar al recinto y por supuesto sin pagar entrada.


Si tenéis tiempo de sobra hay una famosa cueva interesante para visitarla: La Cueva del Viento. Dicen que es el mayor tubo volcánico de Europa y que la visita es todo un descubrimiento, especialmente por el silencio y oscuridad que reina en sus profundidades.


Unos kilómetros más y llegamos a Garachico, un municipio anclado a la orilla del océano Atlántico. Tras la conquista de Tenerife se convirtió en el principal puerto pesquero y comercial de la isla hasta que la erupción volcánica del volcán Trevejo en 1706 sepultó gran parte del pueblo. Esta erupción creó, a su llegada al mar, unos charcos naturales que hoy en día, son atractivos turísticos.


Lo primero que vimos y fotografiamos fueron estas formas caprichosas del Caletón, muy apreciadas por los turistas que acuden sobre todo en verano.


Garachico resurgió de sus cenizas y actualmente nos enseña todo su encanto porque tiene una arquitectura irrepetible que puedes observar paseando por sus calles.


Siguiendo la TF 42 se llega a Buenavista del Norte, pueblo que hace honor a su nombre . Desde allí puedes adentrarte al Parque Rural del Teno. El folleto turístico dice : “ Este maravilloso enclave te dejará sin aliento y en especial, la Punta de Teno. Si quieres sentir lo que sería estar en el fin del mundo, tienes que visitarlo. El paisaje es abrupto, lunar, mágico, de otro planeta. Hay un faro que marca el final del recorrido, y a sus pies se extiende una vista del sur de la Isla que no te puedes perder. Para llegar a este punto de la Isla, la carretera advierte al visitante de que pasa bajo su propia responsabilidad y a veces se cierra por desprendimientos “ Fuimos prudentes y no seguimos, cuestión de edad.


El paisaje casi virgen que se puede contemplar se ve salpicado de aldeas colgadas en el abismo, en lo alto de barrancos, como la bella Masca. El Mirador de Cherfe (en la carretera que llega desde Santiago del Teide) regala una estupenda panorámica del conjunto habitado.


Este lugar alejado de toda civilización posee un extraño exotismo y es cita de muchos senderistas que acuden a diario. Esta afluencia de visitantes ha permitido recuperar muchas tradiciones artesanales, se teje fibra vegetal para sombreros, se fabrican timples canarios que tanto le gustan a Joseph, y se venden a pie de calle. La carretera está llena de curvas, es muy estrecha y hay que ir con mucho cuidado.





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