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divendres, 25 de desembre del 2020

REDESCUBRIENDO BARCELONA : VISITA A LA SAGRADA FAMILIA.








Hoy he decidido escribir sobre uno de los monumentos más admirados y visitados por todos los viajeros del mundo: la Sagrada Familia. Monumento que es icono de nuestra ciudad.
Me gustaría acercaros a una de las obras del arquitecto catalán Antoni Gaudí. 



Unas pinceladas sobre su historia

A mediados del siglo XIX, la ciudad de Barcelona vivió un proceso de modernización y expansión de sus límites. El 31 de diciembre de 1881, la Asociación de Devotos de San José compra un solar de 12.800 metros cuadrados para construir el que hoy conocemos como templo de la Sagrada Familia.

Su emplazamiento se halla en el centro de la ciudad y del llano de Barcelona: hay la misma distancia del templo al mar y a la montaña, a Sants y a Sant Andreu, y a los ríos Besòs y Llobregat.









El templo de la Sagrada Familia se convirtió en el proyecto prioritario para el arquitecto Gaudí, ya que dedicó 43 años de su vida -los últimos de manera exclusiva-. A lo largo del proceso creativo estudió a fondo las posibilidades de renovación de los espacios de culto y de modernización de la liturgia. 


Este proceso constructivo no se puede entender sin conocer la manera de trabajar de Gaudí. Siempre experimentaba con maquetas de yeso a escala y esbozos, pues los consideraba más eficaces que los planos. Eso ha permitido mantener la fidelidad a su obra. 






En vida de Gaudí se construyó la cripta, la fachada del ábside, los primeros tramos del claustro y la Fachada del Nacimiento. El arquitecto concibió una construcción por fases porque creyó que, de este modo, sería más difícil que se abandonase el proyecto. 
La Fachada del Nacimiento debía expresar “la ilusión y el gozo de la vida”.
Está hecha en un paisaje nevado porque Jesús nace en el mes de Diciembre, es decir en Invierno. Toda su ornamentación exalta la creación divina y hace un canto al hermanamiento.


Por desgracia Gaudí sólo pudo ver finalizado uno de los cuatro campanarios.







En el interior de las torres proyectó unas campanas tubulares con el objetivo de conformar un carrillón que abarque siete octavas completas, es decir, todas las notas de un piano. La música que se puede interpretar con las 84 campanas del carrillón no solo se puede escuchar desde el exterior, sino que también se expande hacia el interior gracias al órgano mayor.


Antoni Gaudí dejo dicho: “Se debe conservar siempre el espíritu del monumento, pero su vida debe depender de las generaciones que se la transmiten y en las cuales vive y se encarna”.
















Las columnas del interior dan la sensación de ser rectas a primera vista, pero si miras detenidamente ves que no lo son, que están inclinadas y que parecen árboles. Luego piensas que de la misma manera que un árbol se abre en ramas, así lo hacen las comunas para sostener el cielo.








El templo quiere representar la naturaleza y por eso está presente en cada objeto, en cada rincón y hasta en el hecho de que no hay ni una sola línea recta en todo el lugar. Es que en la naturaleza no hay líneas rectas y su diseño está hecho a semejanza de ésta.


Encontramos, también, gran cantidad de animales en distintas partes del templo, tanto en las fachadas como en el interior, sobre el altar mayor.











«El sol es el mejor pintor», decía Gaudí. Y, realmente, la experiencia dentro del templo hoy en día le da la razón. De pronto te encuentras con una sinfonía de colores cambiantes gracias a las vidrieras.

Depende de la época del año, la hora del día e, incluso, si se trata de un día claro o nuboso, el ambiente interior puede trasmitir alegría, tristeza, frialdad o melancolía.




La Sagrada Familia es un templo expiatorio que se construye en base a donaciones. No hay nadie dedicado específicamente a financiar esta obra y por tanto dependen de los donativos y de las entradas que se cobran para entrar a visitarla. Se espera terminar el templo para el año 2026, cuando se cumpla el 100 aniversario de la muerte de Gaudí. Para entonces habrá durado 144 años la construcción de la Sagrada Familia y será la Iglesia más alta del mundo.


Mucha más información en https://www.barcelonaturisme.com/wv3/es/


divendres, 18 de desembre del 2020

REDESCOBRIM BARCELONA: VISITA A LA CASA BATLLÓ




Este par de “Jubiletas” estábamos de nuevo delante de una de las casas más hermosas de la ciudad de Barcelona: la Casa Batlló. Los dos recordamos las veces que habíamos estado delante de la fachada acompañando a un grupo de alumnos Eran otros tiempos... El discurso siempre era el mismo ... 

“Sabiau que la Casa Batlló és una interpretació simbólica de la llegenda de Sant Jordi, el patró de Catalunya?
La façana representa el cos del drac, els balcons els ulls i la torre la seva cua. La torre blanca amb la creu de quatre braços simbolitza l'espasa clavada a l'espinada de l'animal. Aquest animal està format per la colorida teulada en verd i blau. Te un toc de vermell que és la sang que brollava del drac. Mentre que els ossos i màscares que formen les balconades representen les víctimes que va cobrar el drac fins a la seva derrota.
Cada element està connectat amb la idea general de l'edifici i representa una batalla entre el Drac i Sant Jordi” 



La Casa Batlló está llena de fascinación y fantasía. Es como un mundo de mil colores con animales que parecen moverse, con chimeneas que son setas, y el dragón descansando en la azotea, mientras la princesa espera ser rescatada. 


Estamos en el 2020 y una videoguía de realidad aumentada y virtual, nos describiría todas estas maravillas.

Foto del archivo Casa Batlló

Un poco de historia 


Esta casa del número 43 del Passeig de Gràcia fue construida en 1877 por Emilio Sala Cortés, maestro de Gaudí, y no se parecía en nada al edificio que hoy conocemos. 


En 1904, el matrimonio Batlló-Godó compró el edificio. Los Batlló-Godó y sus cinco hijos eran una familia bien posicionada social y económicamente, eran empresarios del mundo textil. 


La primera intención, cuando lo compraron, fue derribarlo y utilizar el terreno para construir una casa nueva que sería su hogar. Luego contrataron a Gaudí para que se ocupase de ello. Parece ser que fue él mismo quien les recomendó reformar en lugar de derribar. 


La elección de Gaudí no fue en absoluto por casualidad porque Gaudí ya era conocido por estar al frente de varios proyectos en Barcelona, como la Sagrada Familia, la Torre Bellesguard y el Parque Gúell. 


El plan de renovación que Gaudí propuso fue remontar una quinta planta y añadir las estancias del servicio y los lavaderos en cubierta, excavar una planta sótano y modificar la fachada y los interiores. La familia ocuparía la planta principal y el resto se dividiría en pequeños apartamentos para alquilar. 


Desde 1906 la familia viviría en ese peculiar piso del principal. Gaudí inició las obras en 1904, y duraron hasta 1906.




Contemplando la Fachada 

Si se llega temprano, cuando la fachada recibe las primeras luces de la mañana, los centelleos y los brillos le dan un movimiento armonioso como si fuera un elemento vivo del paisaje urbano. 


Luego hay que sentarse delante del exterior de La Casa Batlló y admirarla. Tiene una fachada hermosa, llena de colores y símbolos que invitan a reflexionar sobre el sentido y significado de cada elemento. Es imposible describir el exterior en un par de párrafos. Gaudí combinó la ingeniería con la estética.





“Tú, ¿qué ves?”- Es la pregunta que se hacen muchos visitantes. En general se piensa que el exterior se parece a la figura de un dragón gigante que San Jordi apuñaló con su lanza.



La forma del tejado se parece a la cresta de un dragón y la torre menor una espada con la que el caballero lo derrotó. El tejado es la piel del animal y en las columnas se ven contornos de los huesos de las víctimas. 
Otras personas han visto en la fachada un paisaje acuático. 


Gaudí nunca explicó su obra 



Los balcones son la gran incógnita porque cada uno parece ver una cosa distinta. 
En la fachada cada nivel es diferente al otro. En la planta noble, el principal, destaca el balcón con sus columnas que recuerdan a huesos. Este balcón-tribuna sobresale del plano de la fachada y es de piedra de Montjuic. Lo conformó con ondulaciones que una vez revestidas con los cristales de colores dan un aspecto de mar coloreado.







Y conforme se asciende emergen nueve balcones con forma de concha marina, que para algunos son caparazones de tortugas, para otros parecen calaveras, y hay quien cree ver antifaces como los que se usan en el carnaval veneciano. 


La casa está coronada por un espectacular tejado formado por grandes escamas que simulan el lomo de un dragón. 


En la parte superior tiene piezas esféricas muy grandes con colores que van cambiando de un extremo a otro. 


Otro elemento principal es una torre de la que sobresale una cruz de cuatro brazos que apuntan a los puntos cardinales.




En el interior, ¿qué sorpresas nos esperan? 


El interior de la Casa Batlló es un prodigio del diseño. Los mejores artesanos de la época colaboraron con Gaudí en el hierro forjado, la madera, el vidrio, la cerámica y los adornos de piedra.


Desde el vestíbulo de entrada vemos las dos escaleras: una se dirige a la planta principal y parece dispuesta para impresionar a los visitantes. Es de un solo tramo, curva, con mucha anchura y con un pasamanos de madera que está pidiendo que lo acaricies.


La otra da servicio a los pisos superiores, tiene ascensor a la vista y rodea un patio de luces fantástico.







La planta noble o piso principal 


La visita pasa primero por la planta noble, la de la familia Batlló. Esta representa la máxima expresión del Modernismo y nos deja ver cómo vivían las familias burguesas de la época. El exponente máximo es la gran tribuna que da al Passeig de Gràcia, ideal para ver y ser visto. 


La puerta central es muy bonita, con cristales de colores. Las habitaciones tienen una idea común: la naturaleza, algunas del mundo marino. Vemos el despacho del señor y una chimenea con forma de hongo. 


Todas las puertas están equipadas con ventilación similar a las branquias de los peces.





Se pasa, a continuación, por otras estancias y se accede a un patio interior donde puede verse la parte trasera de la casa. 
Uno se da cuenta que todo sigue la ideología de Gaudí, no hay líneas rectas.






Y siempre la constante: la capacidad de Gaudí para combinar la ingeniería y la estética. 



El patio de luces 

Cuando Gaudí se responsabilizó de la reforma de la casa, una de las mejores aportaciones que hizo fue el patio de luces. La primera mirada se dirige al revestimiento de piezas de cerámica azul como si fueran las escamas de un pez. Están colocadas a cuarenta y cinco grados y arrancan de la parte inferior, primero de un azul claro y a medida que se acercan a la cubierta se van oscureciendo, como si se graduara la luz.




En este lugar está el ascensor que da servicio a los pisos superiores y a la escalera de vecinos que la rodea. (Mis piernas cansadas de Jubileta lo usaron de bajada)



Después de la primera impresión de azul, la vista se fija en los pequeños detalles que se encuentran a cada paso. Vemos tiradores y asideros de latón macizo y retorcidos como un sarmiento, una ingeniosa ventilación de listones de madera de las estancias que dan al patio, la forma del pasamano redondo como una enredadera …







 Son pequeños elementos gaudinianos. 



La buhardilla o desván 

Se sigue subiendo y nos encontramos uno de los espacios más singulares, el desván. Es la zona de servicios para los inquilinos de la casa que tenían trasteros, albercas, aposentos del servicio y lavandería. 


Los arcos parabólicos le encantaban a Gaudí y aquí nos encontramos una serie de 60 arcos catenarios, blancos y repetidos, que forman un espacio que recuerda el costillar de un animal. 

Es una combinación de funcionalidad y estética 




La azotea 


La salida a la azotea es espectacular, sobre todo si es un día luminoso.Te encuentras cuatro grupos de chimeneas de formas sinuosas y policromadas diseñadas para impedir que el aire rebote hacia el interior.





En aquella época lo normal ya era disimular las chimeneas como se podía o al menos no eran piezas que se utilizasen como elemento de diseño. 
Gaudí, sin embargo, las decoró de tal manera que forman parte del paramento de la casa y le dan mucha personalidad. 






Molta més informació a  https://www.barcelonaturisme.com/wv3/es/

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