Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Galizia. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Galizia. Mostrar tots els missatges

dimecres, 8 de maig del 2019

LA RIBEIRA SACRA, UN LUGAR A DESCUBRIR


Terrazas de vides sobre el río Miño (los socalcos)


Conversando de rutas viajeras con un paisano de Orense cuando hicimos el Camino de Santiago, nos comentaba que pocos viajeros se atreven a visitar la zona de Ribeira Sacra. La mayoría de las veces es porque no han oído hablar de ella y otras porque no saben bien qué encontrarán allí. Terminó diciéndonos que:   “Mejor, porque así nos la guardamos para nosotros” 


Este comentario lo guardé en mi libreta viajera y fue al volver, cuando busqué información. 



“Se trata de un pequeño paraíso escondido en el interior de Galicia, uno de esos lugares auténticos que no podemos dejar de conocer y que cada vez es más visitado por los amantes de la naturaleza, del senderismo, de pueblos pequeños, del arte románico y del buen vino” 

Era la ruta ideal para dos “jubiletos” y su furgoneta, pero en un momento adecuado. Y el momento adecuado llegó. Los más de mil kilómetros que separan Barcelona de Orense los hicimos en dos etapas, descansando dos días en Palencia ciudad que no conocíamos. 

Escogimos como punto de partida la ciudad lucense de Monforte de Lemos que es la puerta de entrada a la Ribeira Sacra y su situación central permite programar ruta de una manera cómoda y equilibrada. 

Monforte fue, en la época medieval, un ejemplo de ciudad-fortaleza feudal, alrededor de un monasterio y con un castillo situado en un punto estratégico del Monte de San Vicente. 


Tejas antiguas desgastadas por el paso del tiempo



¿Qué nos dice Ribeira Sacra? 

Nos dice que no hay un acuerdo unánime del origen de su nombre. Ribeira vendría de lugar entre ríos, o sea, ribera; y Sacra de la cantidad de monasterios que hay en la zona. El término en latín sería Rivoira Sacrata. 
Pero Ribeira deriva de Rovoyra, que hace referencia a los muchos robledales de la zona. 


Nos dice también que, históricamente hablando, la primera vez que se mencionaba la Ribeira Sacra salìa en un documento firmado por la reina Teresa de Portugal donde autorizaba la construcción de un nuevo monasterio (hoy en día monasterio de Sta. María de Montederramo) en la “Rivoyra Sacrata”. Este documento está fechado en agosto de 1124. 

Nos dice, asimismo, que fue el lugar donde se retiraban monjes y eremitas para entregarse a una vida mística alejada del mundo. Por eso se pueden encontrar en pocos kilómetros a la redonda tantos y tan hermosos monasterios de la Edad Media. 

Y nos dice, de igual manera, que Ribeira Sacra está formada por un conjunto de veintiún municipios del sur de la provincia de Lugo y el norte de la provincia de Ourense, con el curso fluvial de los ríos Miño, Sil y Cabe como elemento de unión. 

¿Qué vimos en Ribeira Sacra en tres jornadas? 

Primera jornada: Ruta de la Ribera do Miño 


Comenzamos nuestra ruta hacia la ribera del Miño por la vieja carretera N-120 (ojo, no confundir con la nueva) hasta la localidad de Ferreira de Pantón, donde encontramos el Monasterio de las Madres Bernardas. Está situado en las afueras del pueblo y cuenta con la peculiaridad de ser el único ocupado por mujeres en toda Galicia.
Nunca dos euros que pagamos por la entrada dieron tanto de sí. Visitamos la iglesia, el claustro y la portería, donde compramos almendrados artesanos elaborados por las propias religiosas.


Muchas veces la necesidad de descansar nos hace sentar delante de retablos llenos de santos e historias bíblicas. Entonces, el silencio del templo da paso a una vibración interna que también podríamos llamar meditación espontánea. Luego sientes la energía viva que está presente en esos lugares mágicos.



Monasterio de las Madres Bernardas

Monasterio de las Madres Bernardas

Siguiendo camino hacia el norte, nuestro próximo objetivo fue San Miguel de Eiré, pequeña iglesia en la aldea de Eiré, uno de los mejores ejemplos que nos encontraremos de escultura gallega del siglo XII. Desde lejos sorprende por su torre fortificada, de aire castellano y porque se encuentra sola, sin edificios anexos, lo que la hace más hermosa y reconocible desde la carretera general. 

San Miguel de Eiré

San Miguel de Eiré

Me encantó la sencillez de esta puerta en San Miguel de Eiré

Lo que más me gustó fue la puerta norte porque tiene un arco de medio punto pequeño decorado con rosetas, que nunca había visto. Si me pidieran escoger qué monumento me gustó más de toda la zona escogería este sin dudar. 

Ya de nuevo en ruta disfrutamos de buenos paisajes a lo largo de la orilla este del río, a través de carreteras locales en las que es necesario un buen mapa de gran escala y un buen GPS ante la falta de señalización adecuada y la confusión con los nombres de aldeas y parroquias. 




Dirección a Diomondi, nos desviamos hasta alcanzar la orilla del Miño en A Coba, preciosa aldea donde se encuentra el mirador O Cabo do Mundo. 


Mirador O Cabo do Mundo
En este mirador estábamos ante la imagen tantas veces reproducida en promoción turística de la zona.   ¡Espectacular!     Es una península que obliga al río a hacer un cerrado meandro en medio de una vegetación exuberante de castaños, arces y eucaliptos. Es la foto más buscada de la ruta. 

Bodegas de la Familia Moure
Si os gusta el tema del enoturismo se pueden visitar en este lugar las Bodegas de la familia Moure que desde hace muchos años lleva sacando el mayor partido al suelo arcilloso de los sacros bancales de sus viñedos. Nosotros dimos un paseo por los imponentes paisajes que la rodean comentando lo afortunados que nos sentimos de haber cumplido un sueño: elaborar nuestro propio vino, Yermos de Olduba.

Llegamos a Diomondi, a unos diez kilómetros remontando el Miño por la misma orilla. Fotografiamos otra iglesia, ésta de mayor tamaño y alejada del casco del pueblo: San Paio de Diomondi, y no paramos hasta llegar a las compuertas del embalse de Belesar. 

San Paio de Dimondi

Muy cerca, a la izquierda, se encuentra el desvío hacia la iglesia de Santo Estevo de Ribas de Miño.
A estas alturas del día estábamos un poco cansados de tanta belleza histórica y decidimos embriagarnos en otra belleza, la del hermoso paisaje que nos rodeaba. Entramos en la aldea de Belesar porque en su entorno se cultivan los viñedos en terrazas, que darán lugar a los ricos vinos de esta comarca. 

Desde Belesar se puede tomar el catamarán que recorre el embalse de Os Peares descendiendo por las aguas del río Miño. Esta excursión de ida y vuelta tiene una duración aproximada de dos horas. 

Antes de volver a Monforte visitamos Chantada para callejear un poco por su casco antiguo lleno de esos soportales tradicionales que tanto nos gustan. Nos fijamos en el tipo de vivienda tradicional con balcones y galerías de madera. 

Pero lo mejor fue probar una empanada de zamburiñas regada con un buen vino blanco Godello de la zona. 



Segunda jornada: Ruta de la Ribera do Sil 

Nuestra segunda jornada en Ribeira Sacra nos llevó a caminar entre socalcos, que es como se llaman las terrazas o pequeñas bancadas plantadas de vides que adornan las orillas soleadas de los cañones. 

El olor a vid, el silencio de las viñas y el cambiante colorido de las montañas abrirá nuestros sentidos para conocer la zona más vanguardista de Galicia. 

Circulamos por la carretera que une Monforte con Castro Caldelas, y que cruza la Ribeira Sacra por el Cañón del Sil. Por ella vas descendiendo el valle hasta la altura de las aguas del Sil. 

Mirador de Souto Chao o del Vendimiador
Cerca de Doade hay un mirador conocido como de Souto Chao o del Vendimiador, en honor a la gran escultura de granito que hay en lo alto del promontorio y que representa a un carreteiro llevando sobre la cabeza un capacho (cesta) con la preciada uva. 

En aquel silencio reflexionas y te das cuenta del esfuerzo humano por aprovechar al máximo estas tierras de las que salen los vinos comercializados con la denominación de origen “Ribeira Sacra”, siendo la variedad Mencía para los tintos, y la variedad Godello para los blancos.
Desde allí se tienen unas fantásticas vistas del Sil y sus cañones hacia el este y hacia el oeste. 

Variedad de uva Mencía

Variedad uva blanca Godello
Tras esta pausa nos dirigimos a Castro Caldelas buscando otro de los miradores naturales de toda esta zona. El pueblo domina una loma de estratégica localización sobre el trozo más encajado del Sil. Visitamos el Castillo y seguimos hasta acercarnos al famoso mirador de Los Balcones de Madrid. 


Los Balcones de Madrid
El nombre de Balcones de Madrid llama la atención. Se dice que en este lugar las mujeres se despedían de sus maridos, los “afiadores” y “barquilleiros” que marchaban a trabajar a la capital. Este fantástico observatorio de la maravilla geológica del valle del Sil, tiene una altitud de 600 metros (400 de desnivel) y divide Ourense de Lugo.

Castro Caldelas

Castro Caldelas

Castro Caldelas
En la entrada del próximo pueblo, Parada de Sil, hay un desvío a la izquierda que conduce al Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil, dicen que de los más bonitos. No pudimos visitarlo por estar en obras. 


Mirador de Cabezoas
Unos kilómetros más adelante, encontramos dos o tres miradores más, el de La Columna y el de Cabezoas. 

¡Naturaleza pura! Sin palabras nos quedamos 

En el camino pasamos por delante del desvío al embarcadero de Santo Estevo (desde el que parte el catamarán que teníamos previsto para la tercera jornada) 
Y, después de 3,5 km, se divisa ya el hermoso e impresionante Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil. 
Su construcción actual data del s XII, pero su origen es del s X. La etapa de esplendor llegó cinco siglos después de su fundación cuando se retiraron allí nueve obispos. La huella de esta grandeza la tenemos en los tres claustros donde están sus tumbas. 

Aprovechamos y dimos un paseo por los jardines del monasterio buscando algún secreto del lugar. Lo cierto es que allí conviven elementos de todos los estilos: románico, gótico, renacentista y barroco, fruto de sucesivas modificaciones. 
Actualmente este monasterio pertenece a la red de Paradores de Turismo, pero se pueden visitar los tres claustros, la iglesia y un centro de interpretación del mismo que está en la planta baja.

Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil

Claustro del Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil


Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil


Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil

Visitamos también la cafetería del Parador para saborear un trozo de tarta de Santiago con un oloroso café expreso. 


Tercera jornada: Una ruta fluvial por el Sil 

Toda la zona tiene fama de ser invadida por una niebla muy familiar a la que los habitantes del lugar están acostumbrados.
Cuando empezó a romper el día, el sol no quería salir y esa niebla parecía el decorado predilecto de esta jornada. Tuvimos que esperar a las doce del mediodía para descubrir que el día estaba claro.
La mayoría de la gente dice que la niebla les penetra en el interior y les produce tristeza.
A mí no !  Durante mi niñez me gustaba mucho las mañanas de niebla del pueblo donde veraneábamos porque podía salir a la calle y esconderme de todo el mundo. Era como un juego misterioso en el cual no sabías qué te ibas a encontrar. Y, cuando salía el sol y este humo sutil se levantaba, descubrías lo que la niebla te había ocultado.


La ruta de la tercera jornada nos llevó a las primeras huellas del cristianismo en Galicia. 

Monasterio de San Pedro de Rocas

Monasterio de San Pedro de Rocas

Nos alejamos un poco de la corriente del "río que nos guía" y un bello paisaje de montaña nos acompañó por tierras más altas. Al llegar al pueblo de Esgos encontramos las primeras huellas cristianas en Galicia en el Monasterio de San Pedro de Rocas. 
Según la lápida fundacional que se encontró en ese lugar, este monasterio fue heredado en el s VI por cinco monjes que escogieron este lugar situado a 650 m de altitud, para retirarse a una vida de oración. El hecho de heredar incita a pensar que ya existía un enclave religioso más antiguo. 
Este templo, excavado en la roca viva, tiene tres naves que por su situación hace pensar que fue el resultado del aprovechamiento de cuevas ya habitadas antes. Cuando entras tienes la sensación de estar en una gruta primitiva porque te invade un silencio sepulcral en una penumbra que lo domina todo. Es un lugar extraño porque estás rodeado de sepulturas de aspecto tenebroso fruto de la humedad de la lluvia caída y el liquen que las cubre. 

Antes de marcharnos visitamos la fuente de San Benito que según dice la tradición tiene propiedades milagrosas y cura las verrugas. Cierto o no, la fuente es muy peculiar: el agua no llega a ella desde un manantial, sino desde la ladera, cayendo de forma natural. 




Por fin llegó el momento de observar los escarpados cañones del río desde otra perspectiva y contemplar la vegetación y las vides de las terrazas ancladas en las laderas desde los tiempos de los romanos. La experiencia de un viaje en catamarán nos estaba esperando. 

Hay al menos cinco puntos de salida de las embarcaciones y mucha información en todos los sitios. Elegimos el más próximo al lugar donde comimos (Os Peares). A unos 12 kilómetros hay un indicador donde se lee “Embarcadoiro de Sant Estevo 1 km” y señala la dirección. Desde este punto parte un catamarán que une Santo Estevo con Abeleda, situada unos kilómetros más arriba y donde la embarcación da la vuelta para regresar al punto de partida, Santo Estevo. 






Nuestra singladura en catamarán nos llevó por parajes de gran encanto. Las aguas remansadas y las formaciones rocosas del cañón crean un grandioso espectáculo para la vista. Pudimos divisar, en el alto, el monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil y pasamos cerca del enclave conocido como Os Balcons de Madrid. 
En las orillas existen pequeños embarcaderos utilizados por los viticultores de la zona para transportar la uva en época de vendimia. 
Después de dos horas de navegación y de admirar estos paisajes, dimos por finalizada nuestra tercera jornada. 

Regresamos por la carretera principal, camino de Nogueira de Ramuín. (Este ayuntamiento es conocido popularmente como lugar de origen de "afiladores y paragüeros"). 

Una sencilla casa de Turismo Rural nos estaba esperando con una apetitosa cena. 

Un ligero orvallo caía lentamente y pensé que a Galicia le sienta bien la lluvia. Con el agua las piedras grises de las casas ennegrecen, las calles se vacían y las torres de los monasterios reinan más que nunca.
Después de tantas emociones merecíamos un descanso y mañana sería otro día.






dissabte, 27 d’abril del 2019

CALLEJEANDO POR LUGO






Estando de ruta por la Ribeira Sacra lucense llegó a mis manos un periódico local que insertaba un anuncio promocionando turísticamente la ciudad de Lugo.

“PARA COMER, LUGO”- decía.

También decía que es una de esas ciudades de Galizia que merece al menos un día de visita  para disfrutar de su muralla, sus animadas calles, su Catedral y como no, su gastronomía.
Sólo 60 kilómetros nos separaban desde Monforte de Lemos, capital de Ribeira Sacra, y atraídos por ese eslogan, decidimos hacer una escapada.
Lugo nos recibió con un día fantástico de otoño y con un sol que hacía guiños pensando en las fotografías que haríamos con esa luz brillante.





Cuando divisamos la imponente Muralla Romana que protege todo el casco antiguo, me quedé encandilada  por su belleza sencilla y el grado de conservación que tenía.
  
Nuestra visita comenzó en la Puerta de Santiago que es una de las diez puertas de la muralla y da entrada a la plaza en la que se encuentra la Catedral. Era una puerta privada;  vamos, que sólo podían utilizarla los canónigos y sus criados. Reconstruida en el s XVIII  mira a la fachada principal del templo catedralicio.






La Catedral, dedicada a la Virgen de los Ojos Grandes, es uno de los monumentos imprescindibles de visitar por su espectacularidad y grandeza.
Es de origen románico (s XII) y se conserva parte de este estilo en los cimientos. Con el paso de los años ha sufrido reformas y  podemos encontrar  gran variedad de elementos de otros estilos.
La actual Catedral es, a grandes rasgos, de fachada barroca y de corazón románico (planta de cruz latina, nave central, parte de los laterales).
No accedimos al interior por estar cerrada en ese horario, pero me hubiese gustado hacer una de las visitas que se programan a las torres.



Siguiendo un itinerario a pie mirando un plano muy ilustrativo que nos dieron en la  información del parking donde aparcamos,  localizamos interesantes rincones, casas señoriales, iglesias  y plazas muy bonitas.
La primera de esas plazas que encontramos fue en la parte trasera de la Catedral, la Plaza de Santa María, una de las más bonitas de Lugo, dicen. Allí se pueden ver restos de una piscina romana.





Más adelante está la Plaza Mayor o Plaza de España. En esta plaza hay un edificio que destaca por encima de los otros: es la Casa Consistorial o Ayuntamiento. Me gustó mucho el reloj y el escudo pétreo que tiene la fachada. Todo el edificio está sobre soportales.






Muy cerca está una plazoleta que hay que ver. En este caso, se trata de un pequeño y coqueto lugar, de los que tanto me gustan: la Plaza del Campo. Tiene una fuente en el centro, gruesos soportales y una bodega que aún sobrevive al paso de los tiempos (En la Edad Media allí se montaba el mercado). Está rodeada de unos pazos del s XVIII. ¡Vaya, que no le falta nada!

Estaba muy concurrida porque se trata de uno de los mejores lugares para tapear en la ciudad y nosotros también hicimos un alto para tomar un piscolabis.
Continuamos recorriendo las calles cercanas con un tranquilo paseo  y descubrimos un montón de detalles fotografiables, especialmente en la Rúa da Cruz y la Rúa da Nova. 









Pero nos faltaba lo mejor de la ciudad: la Muralla Romana.

La Muralla es una joya única en el mundo que ha marcado la imagen de la ciudad desde que la construyeron los arquitectos romanos en la segunda mitad del siglo III.
Tiene 2,2 kilómetros y 71 torreones, siendo la única de la tierra que conserva todo su perímetro intacto desde su origen.
Para atravesarla, los lucenses y visitantes tienen 10 puertas, de las que 5 son todavía originales. Esta preciosidad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y, es tan especial, que está hermanada con la Gran Muralla China.

Dice la leyenda que se construyó para proteger un bosque, el “Bosque Sagrado de Augusto”, en latín Lucus August, de donde procede el nombre de Lugo. Pero lo que es verdad es que la muralla lo que delimita es el casco histórico de la ciudad.







A la parte superior de la muralla se le llama Adarve o Paseo de Ronda y da lugar a un recorrido de más de dos kilómetros; este paseo por lo alto  es de esas cosas que hay que hacer sí o sí cuando visitas la ciudad.

Antiguamente se podía acceder a él a través de unas escaleras dobles que eran móviles. Hoy en día, son unas rampas las que nos llevan a este lugar. Desde arriba se tiene una nueva visión de la ciudad que nos encantó.

El día no daba para más y debíamos regresar  a la capital de la Ribeira Sacra que era nuestro destino.





dimarts, 27 de febrer del 2018

LUGARES BONITOS DE GALIZIA: PONTEVEDRA


Santiago de Compostela se lleva toda la fama y por eso Pontevedra juega con el factor sorpresa para el visitante. Su casco antiguo es reducido, todo peatonal, acicalado, y nos produjo la sensación de dar un gran paso en el tiempo.
Esta ciudad es una sucesión de calles con soportales que enlazan con preciosas plazas con encanto, flanqueadas por casas con blasones, pazos, palacios, iglesias, fuentes y cruceiros.


Nos dijeron que esta ciudad de origen romano (Pontus veteris), fue fundada por Teucro, uno de los héroes de la guerra de Troya y que creó un asentamiento con el nombre de Helenes.
En Pontevedra mandan los peatones que disponen de sus calles medievales para pasear a su gusto. Nos dimos cuenta enseguida que los niños invaden las plazas con sus juegos mientras que las terrazas de los numerosos bares decoran las bóvedas con  tablas donde no faltan las tentaciones de unas buenas tapas.



Del cuaderno de viaje de Elvireta:

"Pontevedra es amiga de los peatones, así lo comprobamos. Un señor se acercó:
-" Buscan algo? Puedo ayudar? "-
Fue nuestro mejor guía. Otra de las alegrías del Camino de Santiago.
Nos explicó que hay un refrán que dice: "Cuando Vigo trabaja, Santiago habla, Pontevedra duerme y A Coruña se divierte". En dos minutos nos lo rebatió con una larga lista de actividades que se suceden a lo largo del año que indican que de dormir nada ... quizás sólo cuando la fiesta termina.


Enseguida pudimos tomar de su mano el pulso en el centro histórico que hay que andar sin prisas para poder disfrutar de sus encantos.
El paisano amable nos acompañó por una ruta de plaza en plaza. Muchas de ellas fueron bautizadas según la actividad que se hiciera, la de la Leña, la de la Verdura, la de la Herrería.
Cruceros de piedra, balcones y porches, pazos con linaje y cultura y siempre con la constante de las terrazas que parecen salones al aire libre.



Paramos en la Iglesia de la Virgen Peregrina, junto a la Porta do Camiño, con planta en forma de vieira. No vamos a hablaros de siglos ni estilos, pero sí de la emoción que supone ver la imagen de la Virgen sencilla, vestida de romera. Esto demuestra que la locura de hacer el Camino no es una moda pasajera, sino que miles de huellas han forjado la cordura de todo lo que supone hacer este camino.


Nuestra ruta terminó con un fuerte apretón de manos y nuestro agradecimiento a este gallego abierto, entendido, simpático que rezuma por todas partes el amor por su ciudad.
Pernoctamos en el Parador "Casa del Barón" y por una noche, también nos sentimos barones entre aquellas bellas piedras milenarias "



Y llegó mi "caballero andante" y llegó también nuestro paseo por el corazón viejo de "boa villa"


Paseando por estas rúas de granito verdoso  se puede sentir la vieja canción de las fuentes:
( "Pontevedra é boa villa, / a de beber a quen pasa / a Fonte da Ferrería ")
y fotografiar las casas nobles que alternan con tabernas con  olor a vino y chocos fritos que alimenta.
Al volver nos esperaba la bonita escalinata de piedra labrada de "Casa del Barón", anunciando que esa noche sí dormiríamos con garantía de descanso.


Se estaba tan a gusto que costó seguir esta ruta.
Cruzar el puente de Burgo es la mejor manera de salir, sobre todo si estás haciendo el Camino. Además de ser la ruta más natural, es una imagen inevitable en este viaje.


El puente es precioso y es una de las estampas que uno guarda para siempre.




POTSER ET POT INTERESAR