Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Budapest. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Budapest. Mostrar tots els missatges

divendres, 22 de maig del 2020

BUDAPEST , SZERVUSZ






Sea cual sea la puerta de entrada a una de las ciudades más cautivadoras del Valle del Danubio, resulta inevitable que la primera impresión que se tiene gire en torno al río y la majestuosa estampa del Parlamento. Esta estampa resume buena parte del carisma de esta ciudad, de su decadente atmósfera imperial y de un encanto que ha sobrevivido a todos los embates de su historia. 

Actualmente vuelve a ser una de las ciudades más vitales de Europa. Bien, en realidad eran tres (Buda, Óbuda-que reflota al río con la isla Margarita y la isla Csepel- y Pest) y queda dividida por el Danubio, pero unida por nueve puentes que la convierten en una ciudad romántica. 

Queríamos centrarnos en lo más esencial de la ciudad y conocer de primera mano un poco de su historia. Contratamos un tour privado, en coche, porque mis piernas no estaban para caminar al ritmo de un free tour como otras veces hemos hecho. 

En este primer contacto descubrimos lo más importante que ver. Luego, en cada jornada, nos dedicamos a un recorrido de lo que más nos motivaba. Las fuertes lluvias nos acompañaron toda la semana y fueron la causa de la poca calidad de las fotografías. 




Paseando por Pest 


Recorriendo la elegante Avenida Andrássy  


Antes de poner rumbo a Hungría no sabía que dos de sus calles eran tan bonitas, atractivas e importantes y que son Patrimonio de la Humanidad, la calle Váci Utca y la Avenida Andrássy. En esta última se nota el aspecto más distinguido de la época imperial que se ha renovado con el lujo y la modernidad más capitalista. 

Recorrimos a pie los más de dos kilómetros y medio de Andrássy hasta el Parque Municipal o Városliget. Vimos cafés, librerías, teatros y tiendas donde turistas orientales compran lujo. 

Nos detuvimos en el edificio neo renacentista de la mítica Ópera Nacional. (Fue el emperador Francisco José I quien financió ese teatro lírico a finales del s XIX con la condición de que ésta no fuera más grande que la Ópera de Viena) 


A partir de la plaza Oktogon vimos mayor presencia de palacios y menos actividad comercial. Está la Casa del Terror, el Museo Franz Liszt, el Teatro de Marionetas y el antiguo Palacio de Arte. 

Bajo una lluvia torrencial llegamos a la explanada de la Plaza de los Héroes y, si el día hubiese sido claro, hubiéramos contemplado esta avenida en toda su extensión. 

Debajo del asfalto de este bulevar pasa la línea de metro llamada Foldalatti (pequeño metro) y es la más antigua de Europa después de la de Londres. 







La Plaza de los Héroes es un conjunto (1896) que enmarca la historia húngara tras los Habsburgo.En el centro se eleva el Monumento al Milenio que simboliza el nacimiento de la nación húngara. Hay otras estatuas en semicírculo con otros personajes históricos. 

Tiene también dos edificios: el Museo de Bellas Artes y el Palacio del Arte, (lo siento, sólo los vimos por fuera). El Museo de Bellas Artes es una de las pinacotecas más completas de Europa. 


Atravesando la plaza se accede al Parque Városliget. Su kilómetro cuadrado de extensión acoge un Parque de atracciones con una de las pocas montañas rusas de madera del mundo. También un Parque Zoológico que abrió sus puertas en 1866 y la mayoría de las casas de animales están protegidas por su estilo secesionista. (La casa de los elefantes parece un palacio de las mil y una noches) 

En este parque hay un lago artificial que tiene en el centro el Castillo de Vajdahunyad que reproduce monumentos de todo el país. 

Muy cercano y separado por un pequeño bosque se descubre el Balneario de Szécheny, el mayor de Europa con las aguas más profundas y calientes de la ciudad, (el agua termal brota a 75ºC) 


La imagen de sus clientes jugando al ajedrez dentro de la piscina sale en la mayoría de postales y guías turísticas. Rodeamos el edificio para ver y fotografiar la fachada opuesta que es la grandiosa entrada al balneario. 

La columna del Milenio se iluminó, era hora de terminar la ruta. Desde la estación de metro Széchenyifürdö (M1 amarilla) regresamos al Mercadillo Navideño de la Basílica de San Esteban , delante de nuestro hotel. 



Caminando por Váci Utca 


Como en otros muchos lugares, tocar una parte de alguna estatua urbana se dice nos traerá suerte. En el caso de Budapest, esto sucede con la estatua del policía gordito. Si le tocáis la “barriguita” ¡¡no engordaréis!! (y teniendo en cuenta cómo es la gastronomía húngara, esto os va a ser de lo más útil en este viaje). Esta estatua fue creada por un joven artista cuyo abuelo era policía y lo inmortalizó de esta manera. Está situada en la calle Zrinyi, cerca de la Basílica de San Esteban



Después del ritual de la foto juntos, nos dirigimos a la Basílica de San Esteban. 

Leímos que esta Basílica es el templo más grande de Hungría porque puede cobijar unas 8.500 personas; es uno de los más altos de la ciudad (96 metros de altura), fue inaugurado por el emperador Francisco José y, por último, su campanario alberga la campana más pesada del país. Es de estilo neorrenacentista 



Mientras Joseph subía a la torre para disfrutar de las vistas a 360 grados, Elvireta admiraba las obras de arte de su interior. Planta de cruz griega y altar mayor con la estatua en mármol de San Esteban. En una capilla se venera la mano derecha momificada del santo, fundador del Estado húngaro cristiano, que es la reliquia más valiosa para el catolicismo. 





Luego disfrutamos de los alrededores, bajando hasta la Plaza Vörosmarty tér para visitar otro mercadillo navideño de día. Allí empieza la segunda calle emblemática de Budapest: Váci Utca. Es peatonal, por lo que se trata de un paseo muy agradable incluso para aquellos que no disfruten de las tiendas. 

La construcción de Váci Utca comenzó en el siglo XVIII y algunas de sus casas son de esa época. No obstante, actualmente, la mayor parte de los edificios que se conservan pertenecen a los siglos XIX y XX. 






Al final de esta calle nos encontramos con un impresionante edificio art nouveau de tejado coloreado: el Mercado Central (Nagycsarnok, s XIX) 

El edificio atrae a primera vista y no sabes bien porqué. ¿Por el color de sus ladrillos, sus torres neogóticas, los techos revestidos de mayólica, el reloj …? No sé, tal vez por su aspecto de estación. 

En el interior este Mercado tiene unos 180 puestos o tiendas que se distribuyen en tres plantas, donde se puede encontrar tiendas dedicadas a vender recuerdos para los turistas, restaurantes, puestos de comida rápida, ventas de frutas, verduras, hortalizas, carnes, especias, ventas de cervezas y charcuterías. 






Allí se puede adquirir a buen precio todos los productos gastronómicos húngaros, (embutidos, especies, foie, semillas de amapola y paprika) 


Comimos en un restaurante sabroso y barato, en el primer piso, Fakanál, donde sirven sopa y estofado goulash y pollo con pimentón, mientras escuchábamos música tradicional en directo. 


Después de haber dedicado el día a esta zona del ensanche sur de Váci Utca, apetecía regresar a la orilla del Danubio y subir a la colina Gellért para tener una última panorámica de la capital húngara. Desistimos porque estos “jubiletas” no estaban para tanto ejercicio. 


Un paseo por el barrio judío 


El Barrio Judío de Budapest está en la parte de Pest, es decir, en la orilla oriental del Danubio, conocido oficialmente como el Distrito VII. La forma más fácil de llegar es por la calle Karoly, muy cerca de la estación principal de tren de Budapest. 

La historia de este barrio es a la vez apasionante y trágica. Por un lado tiene la segunda sinagoga más grande del mundo y por otro fue el gueto donde se obligó a vivir a los judíos en los tiempos de la segunda guerra mundial y el holocausto nazi. Y llegamos por fin a uno de los monumentos que le teníamos ganas, la Gran Sinagoga de la calle Dohány. 





La Gran Sinagoga de la calle Dohány 


Es la segunda sinagoga más grande del mundo, después de la de Nueva York. Cuenta con un aforo de 3.000 personas. Para entrar hay que pagar entrada. Nosotros hicimos una visita guiada en castellano que nos ayudó mucho a entender la historia del Holocausto en Budapest y la construcción de la sinagoga. 

Merece la pena saber que esta sinagoga fue auspiciada por la corriente hebrea llamada neolog, que propugnaba un mayor aperturismo de la sociedad judía. 

Tiene 3 naves que recuerdan más a una catedral que a una sinagoga. Está completamente decorada, hay lámparas con más de 250 bombillas, vidrieras multicolor y un techo repujado alucinante. Otra característica es que hay órgano, pero lo toca un músico no judío, ya que, según su religión, los sábados los judíos no pueden trabajar. Vimos estrellas de David, candelabros de aceite con 7 brazos (la Menorah), y 16 Torá que son los rollos con los textos del antiguo testamento y las profecías donde se consolida su religión. 



El Árbol de la Vida 


Después de visitar el interior, salimos a visitar los patios que la rodean. Allí nos llamó la atención un sauce llorón de metal, llamado El Árbol de la Vida que rinde homenaje a los judíos que perecieron durante la segunda Guerra Mundial. En las hojas están grabados los nombres de muchas de las víctimas judías del holocausto nazi. Como curiosidad supimos que una de las mayores donaciones para su construcción la hizo el actor Tony Curtis, cuyo padre era un judío de Budapest. 



Detrás de la Gran Sinagoga está el Museo Judío, que guarda una importante colección de arte y objetos de su comunidad. También está el Templo de los Héroes, con capacidad para 250 personas y construido entre 1929 y 1931 para recordar a los judíos que perdieron la vida en la Primera Guerra Mundial. 


Y pasamos al Cementerio judío, lugar donde descansan los que murieron de hambre y frío durante los dos duros y largos años del gueto. Nos dijeron que un cementerio allí es una rareza porque no se pueden construir cementerios al lado de las sinagogas. Pero la instalación de éste está justificada porque el invierno de 1944 fue tan frío que murieron allí mismo 2.000. Como no podían sacarlos, no hubo más remedio que improvisar un cementerio. 

En la tradición judía, se ponen piedras en las tumbas en lugar de flores porque se cree que las piedras son «eternas», no son algo temporal como puede ser una flor cortada. De ahí la abundancia de piedras. 




Seguimos paseando por el barrio judío 

Paseando por el barrio judío encontramos muchos de los “ruin pubs”que son unos “bares en ruinas”, muy de moda en la capital húngara. Pero no os imaginéis el lugar como abandonado y decrépito. No, para nada. Estos bares, ubicados en edificios con más de 100 años de antigüedad han sido alquilados muy baratos y convertidos en lugares super originales, acogedores, alternativos y sobre-decorados. 



Después de haber dedicado el día a este barrio apetecía regresar por Deák tér a la orilla del Danubio y para tener una última panorámica del Parlamento iluminado. 



dimarts, 5 de maig del 2020

DE PASEO POR BUDA






“Si estás cansado de Budapest, estás cansado de la vida” 
(Dicho popular húngaro) 





Los viajeros nos familiarizamos enseguida con esta dualidad de la capital húngara. Budapest como ciudad oficial no surgió hasta la unificación de las tres ciudades en 1873. Estas tres ciudades situadas a orillas del Danubio son: Buda, regia y cortesana, Pest, comercial, situada sobre la llanura del margen oriental; y Óbuda , heredera del primer asentamiento romano (Aquincum). Las tres conservan su carácter. 


En días anteriores conocimos lo imprescindible de la ciudad de Pest. Frío, mucha lluvia, algún pequeño guiño del sol y recorriendo poco a poco los lugares que más nos interesaban. Las tardes fueron de descanso y mercadillos navideños. 

El tiempo dio una tregua y pudimos disfrutar de los monumentos más importantes de la ciudad de Buda. 







Barrio antiguo de Buda

El encanto de Buda está en perderse por sus empedradas calles, visitar obras de gran valor artístico y dar un paseo por el lado occidental de la montaña disfrutando de unas espectaculares vistas de la ciudad de Buda. 

Para acceder a este barrio cruzamos andando el famoso Puente de las Cadenas y  hacer las fotos de rigor. 

El Puente de las Cadenas es espectacular en todos los sentidos, por su estructura, por sus leones -que recuerdan a los de Trafalgar Square- y por sus historias. Además, es muy fotogénico tanto de día como de noche. 







Un hecho histórico es que en 1867 el emperador Francisco José hizo su juramento a los pies de este puente, en la orilla de Pest, y luego lo cruzó hasta la Colina del Castillo para ser coronado Rey de Hungría.





Para subir directamente al Castillo y no experimentar unos 200 escalones, hay un vetusto funicular que en apenas de un minuto sube a la cima y recuerda las colinas de mi querida Lisboa. Está situado a la izquierda después de cruzar el puente.

Es un transporte con mucho encanto, construido en 1870 para facilitar el ascenso a los empleados que reformaron el Palacio Sándor, sede del gobierno. Desde allí, la vista es hermosa y es una gran oportunidad de hacer buenas fotos.

Quizá lo ideal es subir en funicular y bajar andando.




El Castillo de Buda

El Castillo es un lugar que debe visitarse, por su arquitectura, por su historia y por las vistas de la ciudad.

El edificio original nació en el siglo XIII, pero fue transformándose a lo largo del tiempo. Brilló con un lujo refinado durante el reinado de los Habsburgo, fue prácticamente destruido durante la Segunda Guerra Mundial y renació en un despojado estilo neoclásico bajo el gobierno comunista.

Lo que antes fue el Palacio de los reyes húngaros hoy es una zona turística llena de hoteles y restaurantes de primera clase.





El Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías

Curioseando llegamos a uno de los lugares más hermosos visitados por los viajeros: la panorámica del Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías. Desde este lugar las vistas quedarán para siempre en nuestra memoria . 







El verdadero nombre de la Iglesia de Matías es el de Nuestra Señora de la Asunción. El nombre de Matías lo toma del rey Matías Corvino porque en este templo contrajo matrimonio con su amada Beatriz en el año 1474.












La iglesia actual es de origen neogótico y fue construida en 1896 por Frigyes Schulek aprovechando los cimientos y otros elementos arquitectónicos de una iglesia antigua de más de 500 años que se ubicaba en el mismo lugar. Las piezas arquitectónicas que caracterizan a esta iglesia son la reproducción del rosetón medieval que se sitúa sobre la portada principal y su tejado de azulejos de colores, obra de una restauración reciente. 













De estilo neogótico es también la fortaleza Bastión de los Pescadores y el nombre le viene porque en este lugar estaba el antiguo emplazamiento del mercado de pescado. Tiene siete torres en memoria a las siete tribus magiares que llegaron cruzando los Urales y se asentaron en este lugar fundando la ciudad. 


Estas tribus dieron origen a Óbuda que más tarde se unificó con Buda. 


Aunque se llame bastión, (nombre que se le da a una construcción defensiva) el Bastión se edificó con una función puramente ornamental. 





Los últimos rayos de sol de una tarde de invierno iluminaron el Bastión de los Pescadores. En primer plano la estatua del rey San Esteban montado en su caballo, con la doble cruz en su mano. Y los turistas desafiando el frío antes de entrar en una cafetería a tomar un té o un forró csoki (chocolate caliente). Nosotros elegimos una de entrañable. 



Café Ruszwurm

Es la cafetería más antigua de Budapest, data del 1827. Sus pasteles ganaron fama en todo el Imperio Austro-Húngaro. Dicen que eran los favoritos de la emperatriz Sissi. 

La decoración del lugar todavía mantiene su aspecto antiguo: mesitas, sillas y estanterías llenas de antigüedades que nos muestran el romanticismo de Buda en aquella época. 

Tomamos un café que lleva su nombre, “Ruszwurm”(expreso con licor de cereza, chocolate y crema batida) y alguno de sus dulces (por cierto, no me gustaron, lo reconozco). 

  






Este barrio del Castillo mereció un largo día caminando por la tranquilidad de sus calles y paseos de ronda. Y nos acercamos por última vez a la balaustrada del Bastión para ver cómo el ocaso se reflejaba en las fachadas de la orilla opuesta del Danubio.









dissabte, 2 de maig del 2020

BUDAPEST Y SUS TRANVÍAS






Habíamos leído en una de esas buenas revistas de viajes que una de las lineas de tranvía de la ciudad de Budapest está incluida en la lista de las más bonitas del mundo. Este dato, de entrada, ya nos puso en alerta para incluirlo en los apuntes de mi libreta viajera. 

Luego, in situ, lo corroboramos: el tranvía número 2, en su trazado, recorre muchos de los puntos atractivos de la capital y, además, circula en paralelo al río Danubio. 




Buscando información 


En 1866, la ciudad de Pest era la 6ª ciudad del mundo en instalar un sistema de tranvías a caballo, y para 1885 ya había 15 líneas en funcionamiento. En 1890 comenzó la instalación de vías para coches eléctricos muy pocos años después que se instalara la primera vía eléctrica en el mundo (Gross-Lichterfelde, cerca de Berlín, 1881) 

La red de tranvías de Budapest es, a día de hoy, una de las más extensas del mundo, con unos 196 kilómetros de longitud de recorrido y cerca de 40 líneas. 

Es un transporte muy utilizado por los habitantes de la ciudad y también por los viajeros, ya que dependiendo de la línea, se pueden recorrer las mejores calles y puntos turísticos. 

Las paradas que hacen estos tranvías están cercanas a estaciones de metro para, de esta manera, aumentar más su cobertura. 

Vimos varios tipos: los más antiguos que dan un toque bohemio y clásico, pero no están adaptados a discapacitados. Luego están los más modernos que tienen más comodidades. Y los que están iluminados con lucecitas navideñas. 

Hay que decir que en Budapest todos los transportes urbanos son gratuitos para las personas mayores de 65 años y eso también incluye a los viajeros que vienen a visitar la ciudad. 

Con esta ventaja y un buen plano de transportes subimos a tranvías y autobuses aunque sólo fuese para una corta, (las piernas de Jubileta lo agradecieron) 



Línea 2, la más famosa 

Entre todos los tranvías destaca la línea 2, la del célebre vagón amarillo. Es muy parecido al de Lisboa y recorre en paralelo al río Danubio, al lado de Pest. Lo primero que se recomienda cuando subes, es buscar un asiento en el lado del tranvía que queda mirando hacia el río. 




Partimos de la parada al lado del Puente Margarita para dirigirnos hacia el sur de Pest. Rodeando primero el Parlamento húngaro para seguir luego su camino en paralelo al Danubio. 

En el trayecto se pueden admirar muchos de los hermosos monumentos de esta capital imperial: La Iglesia de Matías, el Bastión de los Pescadores, el Puente de las cadenas, el Castillo de Buda, el Puente Erzsebet y la Colina de Géllert. Después se dirige al sur de la ciudad en una última parte ya con menos encanto en las vistas. 




Un recorrido similar puede hacerse en el tranvia 19, pero en la orilla opuesta, la orilla de Buda. A bordo del 19 se observa muy bien la Iglesia de Santa Ana, la colina de Géllert o el Bastión de Pescadores desde otra prespectiva. 




Aconsejan hacer estos trayectos dos veces, primero de día y después de noche, justo cuando se encienden las luces de la ciudad, sus puentes y monumentos, y aún queda algo de luz natural antes de que anochezca del todo, en esos minutos tan hermosos del día. 



dijous, 27 de febrer del 2020

BUDAPEST, UN PASEO POR EL BARRIO JUDÍO




Un poco de historia de los judíos húngaros 


Los judíos llegaron a Budapest desde el centro de Europa, lentamente, durante los siglos XVII y XVIII y se instalaron principalmente en la zona de Buda. Como pasa con la mayoría de emigrantes, los primeros tiempos fueron difíciles, pero fue en tiempos del emperador José II cuando su estatus mejoró. Se firmó un edicto de tolerancia que les concedía los mismos derechos que a los cristianos. 

Más adelante, ya en el XIX, cuando se les permitió adquirir terrenos, la comunidad judía compró suelo edificable en la zona de Pest. Allí abrieron tiendas, restaurantes, talleres … y el barrio se animó. 

La comunidad judía de Budapest (unas 170.000 personas) era de las más integradas de Europa. 
Llegó el final de la Primera Guerra Mundial y una ola antisemítica empezó a crecer. 

A partir de 1938 Hungría se alió con la Alemania nazi y dictó algunas leyes antijudías. La situación empeoró en la primavera de 1944 cuando los alemanes entraron en el país y los judíos de la capital quedaron confinados en un gueto, y los de las provincias fueron deportados o asesinados por el partido fascista en el poder, Los Cruces Flechadas. El gobierno lanzó un censo para saber dónde vivían los 200.000 judíos de la ciudad para ser deportados y asesinados en los próximos meses. 

Setenta años después, una pareja húngara encontró entre dos paredes de su vivienda más de 6.300 de estos formularios, conservados en buen estado y que constituyen documentos de inmenso valor histórico. El objetivo de los nazis era concentrar a los judíos en edificios con mayoría hebrea para luego trasladarlos a un gueto en el distrito 7 de Budapest. Desde allí iban a ser enviados a campos de exterminio, sobre todo a Auschwitz. 

Sin embargo, ante la llegada de los soviéticos a Budapest en febrero de 1945, el infame plan no se llevó a la práctica y la mayoría de los judíos de la capital sobrevivió. Después de la caída del Muro de Berlín, hubo un renacimiento de la vida judía en Hungría (finales del siglo XX) Actualmente hay un seminario rabínico, una escuela hebrea, un restaurante kosher, un periódico semanal y 33 sinagogas. Los judíos también participan en círculos políticos, sociales e intelectuales. 

                  Estatua a Sissi Emperatriz en la calle Karoly


Un paseo por el antiguo barrio judío 


El Barrio Judío de Budapest está en la parte de Pest, es decir, en la orilla oriental del Danubio, conocido oficialmente como el Distrito VII. La forma más fácil de llegar es por la calle Karoly, muy cerca de la estación principal de tren de Budapest. 

La historia de este barrio es a la vez apasionante y trágica. Por un lado tiene la segunda sinagoga más grande del mundo y por otro fue el gueto donde se obligó a vivir a los judíos en los tiempos de la segunda guerra mundial y el holocausto nazi. Y llegamos por fin a uno de los monumentos que le teníamos ganas, la Gran Sinagoga de la calle Dohány. 





La Gran Sinagoga de la calle Dohány 


Es la segunda sinagoga más grande del mundo, después de la de Nueva York. Cuenta con un aforo de 3.000 personas. Para entrar hay que pagar entrada. Nosotros hicimos una visita guiada en castellano que nos ayudó mucho a entender la historia del Holocausto en Budapest y la construcción de la sinagoga. 

Merece la pena saber que esta sinagoga fue auspiciada por la corriente hebrea llamada neolog, que propugnaba un mayor aperturismo de la sociedad judía. 

Tiene 3 naves que recuerdan más a una catedral que a una sinagoga. Está completamente decorada, hay lámparas con más de 250 bombillas, vidrieras multicolor y un techo repujado alucinante. Otra característica es que hay órgano, pero lo toca un músico no judío, ya que, según su religión, los sábados los judíos no pueden trabajar. Vimos estrellas de David, candelabros de aceite con 7 brazos (la Menorah), y 16 Torá que son los rollos con los textos del antiguo testamento y las profecías donde se consolida su religión. 









El Árbol de la Vida 

Después de visitar el interior, salimos a visitar los patios que la rodean. Allí nos llamó la atención un sauce llorón de metal, llamado El Árbol de la Vida que rinde homenaje a los judíos que perecieron durante la segunda Guerra Mundial. En las hojas están grabados los nombres de muchas de las víctimas judías del holocausto nazi. Como curiosidad supimos que una de las mayores donaciones para su construcción la hizo el actor Tony Curtis, cuyo padre era un judío de Budapest. 



Detrás de la Gran Sinagoga está el Museo Judío, que guarda una importante colección de arte y objetos de su comunidad. También está el Templo de los  Héroes, con capacidad para 250 personas y construido entre 1929 y 1931 para recordar a los judíos que perdieron la vida en la Primera Guerra Mundial. 









Y pasamos al Cementerio judío, lugar donde descansan los que murieron de hambre y frío durante los dos duros y largos años del gueto. Nos dijeron que un cementerio allí es una rareza porque no se pueden construir cementerios al lado de las sinagogas. Pero la instalación de éste está justificada porque el invierno de 1944 fue tan frío que murieron allí mismo 2.000. Como no podían sacarlos, no hubo más remedio que improvisar un cementerio. 




En la tradición judía, se ponen piedras en las tumbas en lugar de flores porque se cree que las piedras son «eternas», no son algo temporal como puede ser una flor cortada. De ahí la abundancia de piedras. 



Seguimos paseando por el barrio judío 


Paseando por el barrio judío encontramos muchos de los “ruin pubs”que son unos “bares en ruinas”, muy de moda en la capital húngara. Pero no os imaginéis el lugar como abandonado y decrépito. No, para nada. Estos bares, ubicados en edificios con más de 100 años de antigüedad han sido alquilados muy baratos y convertidos en lugares super originales, acogedores, alternativos y sobre-decorados. En los bares en ruinas te puedes encontrar objetos tan diversos como un pupitre, un sofá desgastado de hace décadas o una bañera reconvertida en improvisado mostrador. 












POTSER ET POT INTERESAR