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dimecres, 22 d’agost del 2018

ROAD TRIP POR EL PAYS BASQUE FRANÇAIS ( IPARRALDE en euskera )




La historia de nuestra vida viajera comenzó al mismo tiempo que nuestra relación como pareja hace muuuuuuchooooos años !!!! Las primeras escapadas fueron en tren, con la ayuda de dos mochilas, unos bocadillos y largas esperas en estaciones férreas y de autobuses. Siempre la cámara y la libreta viajera como fieles compañeras. 



Luego llegó el coche, sencillo y pequeño, pero fue inicio de poder hacer lo que ahora llamamos un road trip. Éramos afortunados porque nos permitía flexibilidad absoluta, no preocuparse por el peso de la mochila, encontrar alojamiento más económico, cambiar el rumbo si surgían contratiempos y poder ver más cosas en el mismo tiempo. 



Más tarde llegó coche más grande, luego uno familiar … y por fin furgoneta que es la que más alegrías viajeras nos ha dado. 

Otra de las satisfacciones que nos da tener furgoneta es poder compartirla con amigos porque pasas incontables momentos de risa, vives muchas anécdotas de todo tipo, puedes alternar conducción y no estás tan solo en posibles imprevistos. 

Uno de los mejores momentos es salir de la ciudad al lado de tus amigos y embarcarse en un nuevo viaje: todo limpio, todo ordenado, todos sonrientes... todo ilusión.




Una de estas escapadas que con mayor agrado recuerdo fue la que hicimos al Pays Basque Français los seis “camaradas” de toda la vida. 


Valió la pena el primer día hacer seiscientos kilómetros de golpe desde Barcelona, sin parar, para llegar a Ascain temprano. 

Ascain -Azkaine- es un pequeño pueblo en el Pays Basque, en France. Allí nos esperaban suaves colinas, caseríos blancos con vigas y tejados rojos, orondas ovejas y todas las tonalidades de verde en el paisaje. Precioso en primavera. 



Nos alojamos en "Achafla Baita", un hotel acogedor, confortable, familiar y tranquilo. Un lugar para volver y recomendar por calidad-precio. Lo reservamos en régimen de media pensión y fue un acierto porque durante el día comida de bocadillo y por la noche cena tranquila con platos típicos de la zona y productos naturales de primera calidad, muy bien cocinados. Todo acompañado de txacolí y buena tertulia con los amigos.


Qué agradable era despertarse con el sonido de las esquilas de las ovejas y después, un desayuno muy apetitoso y casero !!!!!

A la salida de Ascain hay un puente con tres arcos conocido como "puente romano", cruza el río Nivelle desde el siglo V, está clasificado como monumento histórico. Es lo único a destacar.

Desde allí hicimos todas las escapadas siempre en nuestra furgoneta. 



Había llegado el momento de adentrarse en el corazón de Iparralde.




El Pays Basque Francés , "Iparraldea", está constituido por tres provincias históricas: Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa que se ubican en el departamento francés de Pirineos Atlánticos y están bajo su administración.



Primera parada : Estación de Col de Saint-Ignace camino de La Rhune






Desde esta estación, un pequeño y coqueto tren-cremallera lleva, entre prados y turberas, pasajeros por las laderas de La Rhune a las alturas de los Pirineos. El recorrido hasta esta mítica cima del Pays Basque dura unos 35 minutos.

El La Rhune, el monte más alto del Lapurdi, tiene muchas leyendas. La más conocida narra que en sus entrañas vivía una serpiente de siete cabezas, llamada lehensugea. Un día, escupió metales nobles del interior de la montaña. El oro y la plata bajaron por las laderas formando ríos calientes que arrasaron los bosques de la zona. Esa sería la explicación de la ausencia de bosques en el lugar.

Desde arriba las vistas son impresionantes: Océano Atlántico, desde San Sebastián a Biarritz y las playas de Las Landas. Hay una gran cafetería con todos los servicios donde reponer fuerzas.


También se puede subir andando y pasar entre ovejas y pottoks (ponis vascos) que pastan por el camino. 




Atención, mochileros y andarines, la experiencia es única.



Toda la información en :




SIGUIENDO RUTA POR EL PAYS BASQUE FRANÇAIS. PUEBLOS CON ENCANTO


De vuelta a la estación del tren-cremallera partimos hacia Sare, camino de la "muga" (frontera en euskera).



Sare es un pueblo muy bonito, catalogado como uno de los muchos pueblos bellos de Francia. Se encuentra al pie de las legendarias montañas de Axuria y Rhune. Fue un famoso territorio de contrabando antiguamente; hoy se puede visitar sólo por ver las hermosas casas de los siglos XVII y XVIII. Es pequeño y se callejea pronto mientras fotografías muchos rincones, puertas y ventanas con encanto y luego descansas tomando un café y unas galletas “saritas·.




Después
Ainhoa, en muchas guías considerado el pueblo más bonito del Pays Basque Français. Ainhoa es todo como una casa de campo del siglo XIII que se caracteriza por la originalidad de su arquitectura y la belleza de su entorno natural. Fue antiguo relevo para acomodar a los peregrinos en las carreteras hacia Santiago de Compostela,






Otra parada que merece la pena : Espelette. Famoso por su pimentón. Me ha recordado a Jaraiz de la Vera en Cáceres.
Espelette es un pueblo lleno de colores y cercano a las playas de la costa vasca, es un lugar emblemático de Iparralde.
Su famoso pimiento rojo probablemente fue introducido en tierras vascas en el siglo XVII por algunos marineros que regresaban de Sudamérica; ahora disfruta del “AOC chile Espelette”. Este pimiento es rojo, picante o dulce y debe secarse de forma natural. Convertido en polvo es un ingrediente más en la cocina de esta región. Nadie se sorprende al verlo expuesto en guirnaldas rojas como la sangre en las fachadas de las casas.
Es en Espelette donde celebran en octubre unas fiestas muy famosas para celebrar la recogida de este pimiento.


Lo cierto es que en esta zona cuesta encontrar un pueblo que no sea hermoso.




BAYONNE, CAPITAL DEL PAYS BASQUE FRANÇAIS





A tres kilómetros del mar, a orillas del río Adour y su afluente Nive, nos encontramos Bayonne, capital económica y cultural del Pays Basque.
Su castillo antiguo amurallado, en el
barrio de Grand-Bayonne, se extiende alrededor de la catedral de Saint-Marie, gótica, del XIII, con torres como lanzas en los tejados.
Quizá un poco saturada de ver tantas catedrales en esta vida, me llamó más la atención el mercadillo de pinturas que hay fuera. Siempre recuerdo la plaza Le Tartre de París o la del Pino de mi Barcelona cuando visito mercados callejeros de arte.
Compramos una litografía de estilo naïf porque sentimos mucha empatía con los pintores.
En este barrio hay tiendas de alimentación con encanto, librerías, anticuarios y artesanos.
Hay que visitar también el mercado para fotografiar la explosión de color de los artículos que allí se exponen.
Bayonne es famosa por el jamón que lleva su nombre, pero a lo que de verdad huele esta ciudad es a chocolate. Precisamente es en primavera cuando se celebran las jornadas chocolateras y hay degustaciones de los maestros chocolateros en la puerta de las pastelerías.
Hay que dar una vuelta también por el barrio de la Petit-Bayonne, de calles estrechas, antiguas y llenas de bares y locales donde comer.









Siguiente jornada, en busca de ciudades marineras.


En el borde del océano y cerca de la frontera española, se llega a la ciudad de Saint-Jean-de-Luz, elegante urbe marinera que fue villa ballenera y de corsarios que dejaron su huella en las mansiones y ricos palacetes.
Actualmente es famosa por sus balnearios. Visitamos la iglesia donde el Rey Sol se casó con Marie-Thérèse en 1660 y la casa donde pasaron su noche de bodas. Lo mejor el paseo con los pies descalzos por la playa, no muy lejos del puerto.






A lo largo de la costa hay Guethary que es el pueblo más pequeño de esta costa vasca. También fue antaño puerto de caza de ballenas, atunes y sardinas. Ahora este chiquito puerto tiene espíritu festivo, siempre celebrando cosas. Puedes encontrar comidas festivas, fiestas de pelota, danzas vascas, bailes, incluso bodas en la calle; todo en el espacio entre ayuntamiento y frontón. Me enamoró este pequeño puerto bañado por el bravo océano con muchas barcas de colores en dique seco.





Se pasa por Bidart hasta llegar a Biarritz.

Biarritz tiene un entorno natural privilegiado. Ubicado en el Golfo de Vizcaya, entre el océano y la montaña, ofrece mucho sol, playa y actividades deportivas y culturales. Antiguamente fue centro turístico de la emperatriz Eugenia, y la ciudad atraía a todos los reyes de Europa. Actualmente se ha convertido en una meca para los surfistas. Nos acordamos de nuestro hijo Xavi, el surfista de la familia, que siempre busca la ola.
Estas grandes olas azotan el Rocher de la Vierge, peñasco rodeado por las aguas al que se accede por una pasarela metálica diseñada por Eiffel.
Por lo demás todo está lleno de hoteles carísimos. Tiene un famoso Casino lleno de ruletas, mesas de juego y máquinas tragaperras.



ÚLTIMA JORNADA EN EL PAYS BASQUE FRANÇAIS. DE VUELTA A CASA POR TIERRAS DEL CAMINO DE SANTIAGO





Remontando el río Nive accedemos a la Baja Navarra, la parte que se escapó a la invasión de los Reyes Católicos y se unió a Francia.
Por Saint Étienne de Baïgorry, se llega a los viñedos de Irouléguy, que trepan por las terrazas de las empinadas laderas, como en el Priorat. Ocupan 240 hectáreas y se dice que fueron plantados por los monjes de Roncesvalles en el siglo XII; es el viñedo de AOC más pequeño de Francia. Esta denominación de Irouléguy se refiere a unas quince comunas alrededor de Saint-Jean-Pied-de-Port.





Saint-Jean-Pied-de-Port, un pueblo precioso, amurallado, de unos 1500 habitantes donde convergen diferentes caminos franceses de Santiago para entrar por Roncesvalles a España.
La calle de la Citadelle sube entre casas de piedra rojiza del XVI y XVII, que la mayoría son albergues de peregrinos que cuelgan sus gastadas botas en la puerta.
Es la capital de la Baja Navarra, entre la costa vasca y la frontera española. Es también la última parada de los peregrinos de Saint-Jacques en el País Vasco antes de cruzar los Pirineos. Mientras paseas por el corazón histórico de la ciudadela y desciendes por la calle mayor puedes admirar las fachadas esculpidas y los dinteles de las casas vascas y la puerta de Saint-Jacques clasificada en el Patrimonio de la Humanidad.



En este trocito de los Pirineos dejamos muchos rincones que ocultan parajes muy bonitos, pero nuestro tiempo se acabó. Hemos visitado dos de las provincias vasco-francesas:
Lapurdi y Baja Navarra. La tercera, Zuberoa, será en otra ocasión.


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