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dijous, 1 de maig del 2025

"LOS MAYOS", FIESTA DE LA PRIMAVERA EN LA SIERRA DE ALBARRACÍN (TERUEL)



Desde la capital, Teruel, siguiendo la línea de los montes hacia el oeste, nos adentramos poco a poco en la sierra de Albarracín buscando el pueblo estrella de esta ruta.
Pasamos por Cella, entre calles como las de tantos pueblos, con algún que otro escudo en las fachadas de las casas, donde se viven días de silencio y rutinas rurales sólo rotas los meses de verano.

Poco a poco nos adentramos en la sierra de Albarracín que pertenece a los Montes Universales. Un nombre rimbombante ¿verdad?

Por aquí viene a la vida el río Tajo, el mismo que rodeará Toledo y después se hará grandioso frente a Lisboa, antes de encontrarse con el océano Atlántico.
Nada hace pensar que detrás de aquella cerrada curva se halla Albarracín, uno de los pueblos más hermosos de España.



Albarracín se conserva igual que en el S. XVII, cuando se construyó, con un perfil tan inconfundible y original como bello. Todo lo que fue lo podemos ahora admirar.
En la entrada de la ciudad, en su parte baja, hay varias zonas de aparcamiento, muy cerca de la Oficina de Información Turística. Allí podéis recoger un mapa que os informará detalladamente de todo lo necesario.


Este pueblo está recorrido por una muralla que parece la cola de un animal mitológico. He tenido la suerte de visitarlo en verano y en invierno; y es en esta última estación y de noche, cuando Albarracín cobra su mayor encanto: las luces que la iluminan adoptan formas que bien merecen ser rescatadas en la cámara fotográfica del viajero.
El principal encanto de Albarracín es callejear por todos sus rincones. Su poder embaucador reside en este laberinto de calles que suben y bajan.



Aquí un rellano, allá unas escaleras, detrás un trozo de roca. Hay detalles por todas partes: los llamadores, los picaportes, las bisagras …

Y el color ocre se adueña de todo.

Es recomendable llevar zapato cómodo, pues todas las calles están empedradas, con cuestas y escaleras, y la subida a las murallas se realiza por un camino de tierra.



Lo más curioso, así desde lejos, es ese trozo de muralla que asciende sola por una ladera ya desocupada. Y entonces piensas … ¡qué cosa rara! … esos muros que un día defendieron a los habitantes de esta colina, ahora están aislados, sin enemigos por delante, sin protegidos por detrás. Pero no hay que irse por este cerro que el pueblo en sí tiene mucho que mirar.

Y lo que son las cosas: este pueblo de poco más de mil habitantes tiene Catedral, Palacio Episcopal y mansiones palaciegas de buena talla.


Os aseguro que los que disfrutáis haciendo fotos, en Albarracín estaréis en la gloria. Perdonad las mías porque soy muy mala con los encuadres, sólo las tomo por guardar un recuerdo.


El vecino del lugar, generoso como pocos, muestra orgulloso algunos rincones del pueblo que pasan desapercibidos a los ojos del visitante y es un placer conversar con ellos.
Si no estáis cansados subid al barrio de San Juan, donde las vistas son muy buenas; las escaleras aún conservan láminas de madera envejecida, juego de terrazas, anchas balconadas y calles tan estrechas que las casas parecen tocarse.



Cuando suenan las ultimas campanadas de las 12 de la noche del 30 de abril, empieza la fiesta típica de los Mayos. Lo recuerdo porque mi nieta Clara nació un 30 de abril.


"Ya estamos a treinta
de abril cumplido
asómate, moza,
que mayo ha venido"

"Ya ha venido mayo
Bienvenido sea,
florido y hermoso
con su primavera"



La gastronomía se compone de platos fuertes que ayudan a soportar el frío del invierno. Son: migas con uva, sopas de ajo, sopas tostadas, ternasco de Aragón, trucha del río o las conservas de cerdo. Y, sino, una pizza que también las hay.




divendres, 30 de juny del 2023

PLAZA DEL TORICO DE TERUEL

 



Sobre un pilar en la Plaza
a la luz del sol radiante
la cabeza bien erguida
hace brillar su semblante.

Testigo de viejas glorias
y de un precioso romance
que a Teruel hizo inmortal
la Historia de los Amantes.

Orgullo puedes tener
de estar en ciudad tan grande
pues todos sus hijos son
nobles, valientes, leales.

Entre torres mudéjares
y con la estrella delante
duerme Teruel a tus pies
¡Oh! Torico vigilante.

        Enrique Moreno

 

Muchos viajeros saben que en Teruel hay una plaza con su insigne “Torico”, un arte Mudéjar y una historia de los eternos Amantes, pero poco más. Hoy os hablaré de la Plaza del Torico

La Plaza del Torico es la más famosa de todo Teruel porque es el punto más emblemático de la ciudad. Es lugar de encuentro de lugareños y visitantes y uno de los lugares que más se reconocen cuando se nombra.




Es pequeña y acogedora. No tiene ni forma redonda ni cuadrada; es más, se podría decir que tiene forma trapezoidal. Y tiene el añadido que se encuentra en cuesta.

Tiene un gran atractivo, lo dicen todos los que la visitan. Está rodeada de soportales y de unas edificaciones modernistas que hacen sea un precioso lugar.





Esta plaza existía ya en la Edad Media, pero entonces era conocida como la Plaza del Mercado o la Plaza Mayor de Teruel. De hecho, en la actualidad su nombre tampoco es el de Plaza del Torico, es el nombre oficial Plaza de Carlos Castel.




En el centro se encuentra una fuente que tiene una columna de siete metros coronada por un toro, llamado “torico” por su reducido tamaño. Ese “torico” mide tan solo 45 centímetros de cola a boca, 37 centímetros de la base a los pitones y tan solo 2 de ancho.

Esta figura se alza sobre cuatro pequeñas estrellas que señalan los puntos cardinales. La parte inferior de la fuente tiene cuatro cabezas de toro de las que brota el agua hacia su base.



La composición del monumento y sus elementos aluden a una leyenda sobre los orígenes de la ciudad que se remonta al siglo xii. Durante la Reconquista Cristiana llevada a cabo por el rey Alfonso II a la búsqueda de un sitio propicio para levantar un asentamiento, se soltó un toro que acabó deteniéndose justo debajo de una estrella. En ese lugar comenzó a erigirse la actual ciudad a la que se llamó Toruel.( De Wikipedia )

 




En esta plaza también encontramos varios edificios modernistas como La Madrileña, Casa Ferrán y la Casa del Torico. Esta última fue construida en 1912 por el arquitecto tarraconense Pablo Monguió.





El “torico” y su plaza siempre han estado ligados a generaciones de turolenses que, bajo su expectante mirada, han vivido tiempos de amores, desamores, encuentros, desencuentros, alegrías y tristezas y, si no, que se lo digan a Joseph, nuestro Jubileto.





diumenge, 25 de juliol del 2021

LA ESPERGURA EN YERMOS DE OLDUBA

En nuestros Yermos de Olduba hemos terminado la espergura. ¿La espe qué? la espergura, ¡allá vamos!



Los Yermos de Olduba. Al fondo Los Giles de Olba


La espergura de la viña es un trabajo que consiste en eliminar los brotes del tronco, brazos y pulgares, eligiendo las mejores yemas.

La época de realizarla es mayo-junio.




¿Por qué se hace?


Para detener el crecimiento a los sarmientos con más vigor y para facilitar el crecimiento de los más atrasados.

Así, mejoramos el desarrollo del racimo y ayudamos a que la uva esté mas sana, ya que con menos vegetación entra mejor la luz y el aire en el centro de la vid.

Si no esperguráramos, la vid se expandería en decenas de sarmientos que podrían llegar a formar una maraña impenetrable, una selva densa, una masa informe de hojas y zarcillos que impediría la entrada de aire y de luz al interior de la copa, comprometiendo seriamente la salud de la uva

En otras regiones es habitual hablar de despampanar (Navarra), esporgar (Valencia, Aragón, Cataluña).






dimarts, 30 de juny del 2020

JULIO HUELE A ONTINA




 

¡Cómo nos ha cambiado la vida!

Hoy recordaba que cada día subía en mi furgo hasta la Venta del Aire, en Albentosa, dentro de la comarca Gúdar-Javalambre (Teruel). Era mi pequeño espacio: leer la prensa, comprar lo que necesitaba y charlar un poco con la gente del restaurante “Los Maños”.
Desde nuestras viñas, en la aldea de Los Giles, son 7 km por una carretera que cruza monte, campos de cultivo y bordes de camino.



A pesar de la lejanía del mar, la influencia mediterránea penetra sin encontrar dificultad orográfica. La degradación de la vegetación es una realidad, se impone a primera vista. Los restos del monte constituyen islotes verdes en muchos kilómetros y todo el paisaje está formado por estrato arbóreo de encinas y pinos de repoblación; un estrato arbustivo de enebros, coscojos, aliagas, tomillos, espliegos, manzanillas, escobrizas y ontinas. También alguna jara y diversos cardos.



Salpicando el paisaje se ven campos de tierra marrón, recién removida por los tractores, con carrascas truferas recién plantadas. ¡Es la moda en el cultivo! Dicen que de aquí unos años ya saldrán las primeras trufas, las “perlas negras de Teruel”, como las llaman en esta zona.

Pero julio huele a ontina, es el olor predominante en estos campos.




ONTINA es el “Abrótamo hembra”, lo he buscado en el Google. De tallos delgados, hojas verdes grisáceas, estrechas, lineales y aromáticas que desprenden un intenso olor aromático y recuerda a la manzanilla. Este olor es algo desagradable para algunas personas; a mi me encanta. En lo alto brotan cabezuelas hemisféricas con flores de color amarillo. Se utiliza para evitar polillas poniéndola dentro de los armarios. Es rica en aceites aromáticos.






Siempre esperaba julio y sus ontinas amarillas para recogerlas con fines ornamentales. Llenaba cestos, algún caldero de cobre, tinajas y pucheros porque se conservan secas mucho tiempo, dando un punto rústico a la casa.


Este julio han salido con más fuerza si cabe después de una primavera muy lluviosa y están hermosas esperando que alguien las recoja para lucir en algún rincón del hogar.

Este julio es diferente, se rompió la rutina de los ciudadanos, se rompió mi rutina y sigo en casa.


(Apuntes en la “nueva normalidad” después del confinamiento)






dijous, 5 de març del 2020

TERUEL ME INVITÓ A LA FIESTA MODERNISTA





No recuerdo el día concreto del mes de noviembre cuando subí a Teruel capital, en busca de provisiones y vi carteles colgados en los comercios que anunciaban una Fiesta Modernista. 

Modernismo me recordó Barcelona y La Garriga, el pueblo donde vivo. Sentí curiosidad, pregunté, investigué y me encontré con un programa muy atractivo de festejos vinculados a la época modernista. 

Teruel rendía homenaje al Modernismo con una serie de actos a los que me invitaba: Una Fiesta Modernista. 





Para asistir a esta fiesta tan especial sólo había que ir vestido de época o llevar alguno de los complementos clásico modernistas, como sombreros, chisteras, bastones. 

La Plaza del Torico se convertiría en el lugar perfecto para disfrutar de un paseo entre la burguesía de 1900 y, al día siguiente, sería un mercado de 1912. 

Me llamó mucho la atención esta interesante recreación que recuperaba personajes y costumbres turolenses de principios del siglo XX. 




Unas características del Modernismo 

Recuerdo de este estilo que es típicamente urbano, que busca formas mucho más refinadas que las ofrecidas por la producción industrial, y que compagina funcionalidad y belleza. 

Es una manifestación burguesa. Los arquitectos en lugar de copiar las formas clásicas (columnas, frontones, etc.) buscan la inspiración en las formas de la naturaleza, la flora y la fauna. Luego rechazan los esquemas simétricos en favor de lo ondulado porque dicen que transmite más fuerza y vitalidad. 

Casa Escriche


El Modernismo turolense 


La aparición del Modernismo turolense hay que asociarlo a varios factores. El primero fue la aparición de una burguesía local con fuerte economía que quiso rivalizar con la que en siglos anteriores hizo la aristocracia como símbolo de poder. 

Lo segundo fue la entrada en escena del arquitecto catalán Pau Monguió i Segura como autor capaz de plasmar ese deseo burgués. 

Y como tercer y último aspecto condicionante, la existencia en Teruel de unos artesanos de gran profesionalidad que materializarán las obras durante este período renovando edificaciones en el centro histórico. 

Puerta de Casa Escriche


Pau Monguió i Segura fue el arquitecto del Modernismo en su dilatada estancia en Teruel entre los años 1897 y 1923, con una interrupción entre 1902 y 1908 que regresó a Tortosa. Es a partir de esta última fecha, cuando proyecta los mejores edificios para la burguesía local, que coge sus diseños como un símbolo de modernidad. 

En el acabado de sus obras contribuye la profesionalidad de los artesanos entre los que destaca el herrero Matías Abad, auténtico maestro en el dominio del hierro. 

Casa de Tejidos “El Torico”

La Madrileña

La Madrileña


Este espíritu modernista se encuentra en edificios como Casa Ferrán, (entre las calles Nueva, Laureano y el Salvador) ; en las fachadas de la Casa de Tejidos “El Torico” y en, ambas situadas en la plaza del Torico. 



Casa Escriche

Casa Escriche

Casa Bayo

Y para completar esta ruta modernista, también se puede visitar la Casa Escriche en la calle Temprado, Casa Bayo, (llegando a la plaza Bretón), La Imprenta Perruca, (en la calle San Andrés) y la discreta Casa Natalio Ferrán en la calle San Francisco. 

Casa Asilo San José





divendres, 21 de febrer del 2020

EL TERUEL MUDÉJAR







Teruel es una sorpresa para quien la visita por primera vez. Para mi, visitarla, es una rutina más cada vez que voy a Olba a “las viñas”.

Muchos viajeros saben que en Teruel hay una plaza con su insigne “Torico”, un arte Mudéjar y una historia de los eternos Amantes, pero poco más. Cuando se acercan a ella y la visitan, quedan encantados por sus monumentos, su gastronomía y su gente. 

En esta escapada de hoy conoceremos el importante rastro que el Arte Mudéjar ha dejado en toda la ciudad.








Un poco de historia:



¿Quiénes eran los mudéjares?

Los mudéjares eran los musulmanes que se quedaron a vivir en el territorio durante el proceso de avance de los reinos cristianos hacia el sur. Lo que se llamó La Reconquista que se desarrolló a lo largo de la Edad Media en la Península Ibérica. 

Al principio se les dejó practicar su religión, el Islam. También se les permitió utilizar su lengua y mantener sus costumbres. Se organizaban en barrios llamados aljamas o morerías con distintos grados de autogobierno. 


La gran mayoría se dedicaba a la agricultura de regadío y eran de condición humilde. Los que no trabajaban en la tierra lo hacían con las manos, eran artesanos muy especializados en albañilería y oficios textiles. 

Con el tiempo la convivencia y tolerancia entre ambas comunidades se fue endureciendo y, de muchos lugares fueron expulsados o claudicaron en diferentes revueltas. 

Lo que sí dejaron fue su huella en el territorio, pasando a la Historia bajo la denominación de “Arte Mudéjar”. 




¿A qué llamamos Estilo Mudéjar ?

Hay que decir que fue un fenómeno exclusivamente hispánico dado en los siglos XII y XVI, como mezcla de las corrientes artísticas cristianas (románicas y góticas) y musulmanas de la época y que sirvió de eslabón entre el arte cristiano y el islámico. O sea, se trata de un arte de síntesis en el que hay influencias cristianas con las islámicas porque es el momento histórico en el que conviven las poblaciones de diferentes culturas y esto se puede apreciar en el arte de todos ellos. 

En las construcciones mudéjares hay elementos como el arco de medio punto o el ojival propios de la cultura cristiana junto con el uso de filigranas decorativas a base del ladrillo (material de construcción mudéjar por excelencia) y motivos de cerámica vidriada. Todo ello, junto con la utilización de la madera en las techumbres, son los componentes más representativos de la arquitectura musulmana. 




¿Por qué tanta huella en Aragón ?

Porque en el antiguo reino de Aragón se dio la mayor coyuntura social y económica tras la toma de Valencia y eso favoreció con fuerza el llamado “Arte Mudéjar” 

Durante todo el medioevo la población mudéjar que habitaba el territorio aragonés llegó a alcanzar el 12% de la población total. Esto era una importante presencia. 

La ciudad de Teruel tiene cuatro de las iglesias más características de este estilo, incluyendo su catedral. Estas características las vemos en sus respectivas torres. 





¿Por dónde empezamos ?

Nuestra ruta puede empezar en el centro del casco histórico visitando la Catedral de Santa María, el monumento mudéjar más significativo de la ciudad. 


La Catedral tiene tres naves y se empezó a construir en el siglo XII sobre una antigua iglesia románica dedicada a Santa María de Mediavilla, experimentando después muchas transformaciones. 


Un pequeño comentario:

Llegas a la puerta y el consabido cartel : No fume, no fotografía, no vídeo, no grabe sonidos, el móvil, absténgase de comer, de beber y de llevar animales de compañía ...¿De verdad hay gente tan irrespetuosa que pueda hacer alguna cosa de esas prohibiciones?


Entramos y nos esperaba, majestuosa, la joya más preciada, la Techumbre mudéjar que está considerada la “Capilla Sixtina” del arte mudéjar. 

Es una obra extraordinaria por su valor histórico y documental porque su decoración pictórica permite que conozcamos la sociedad aragonesa medieval. Hay un balcón alrededor que deja contemplarla con detalle. En realidad no es un techo decorativo pegado al verdadero techo, sino el armazón sobre el que se asienta el tejado. 

Dicen que es una obra de arte única en el mundo. ¡Lástima no poder hacer fotografías! 

Salimos al exterior para fotografiar su Torre-Campanario, la más antigua de las torres mudéjares de la ciudad (1257). Es hermosa de verdad. En ella combinan la piedra, el ladrillo y la cerámica vidriada que producen un fantástico efecto visual. 







La Torre de la Iglesia de San Pedro del siglo XIII, es la más antigua de las torres mudéjares de Teruel. Está situada en el barrio de la antigua judería y, actualmente, pertenece al conjunto de los Amantes porque contigua a la iglesia se encuentra la capilla donde se exponen las tumbas de Isabel de Segura y Diego Garcés de Marcilla. 

En 2005 se construyó un nuevo edificio que además de contener los restos de los Amantes bajo las esculturas de alabastro de Juan de Ávalos, es también un centro de interpretación e información sobre los documentos que hablan de su historia. 

Más tarde se abrió al público el claustro después de una reforma integral. 

El objetivo es mejorar y poner en valor el patrimonio cultural de la ciudad. Año tras año, visita tras visita, he sido testigo de estas nuevas iniciativas que están haciendo de Teruel una pequeña ciudad coqueta.




Finalmente tenemos las torres de San Martín y San Salvador, conocidas por la leyenda que esconden tras de sí, la historia de Omar, Abdalá y Zoraida.


La Torre de San Martín está adosada a la Iglesia de San Martín construida en el XVIII y que sustituyó a la anterior mudéjar. A los pies de esta torre discurre la Cuesta de la Andaquilla, testigo de una de las escenas de la historia de los Amantes. 

La Torre de El Salvador es la última que nos falta. La encontramos subiendo por la calle Nueva y girando en la esquina a la izquierda. Es como un minarete de mezquita que sale de los otros tejados de alrededor más bajos. Pero, en realidad, forma parte parte de la Iglesia de El Salvador. Lo curioso es que de las torres de estilo mudéjar que hay en la ciudad ninguna fue minarete como tal porque pertenecen a la época en la que ya reinaban los cristianos tras la Reconquista, pero conservando influencias musulmanas. 


Hoy en día la torre del Salvador es un centro de interpretación del arte mudéjar y se puede acceder hasta su parte superior. Es una de las visitas más interesantes de la ciudad. Allí, desde lo alto y rodeado de campanas, se puede ver todo Teruel. 

La importancia de estos monumentos se puso de manifiesto con la declaración de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1986.







¿Dónde terminamos?


Terminamos con el arte mudéjar de la ciudad de Teruel visitando la Escalinata del Paseo del Óvalo

Esta escalinata comunica el Casco Histórico de la ciudad con la estación de Ferrocarril. Su recorrido salva los 26 metros de altura y se estructura en tres partes. 

La primera parte arranca des de la estación atravesando unos jardines y se llega a una plaza. La segunda parte se forma por siete tramos que finalmente acabarán en una especie de plaza mirador con una fuente y un relieve dedicado a los amantes de Teruel. Finalmente el tercer y último tramo divide en dos escaleras que terminan en el Paseo del Óvalo rematadas por dos torreones. Es en definitiva una obra de arte neomudéjar.






¿Y la leyenda de Omar, Abdalá y Zoraida? 


Las torres de San Martín y San Salvador esconden una historia de amor que se ha convertido en una leyenda. Esta historia nos remonta al siglo XIII y comienza con la amistad de dos jóvenes, Omar y Abdalá. Un día que paseaban juntos, vieron a una joven asomada en una ventana, se trataba de Zoraida. Al verla, ambos se quedaron fascinados por ella. La amistad que se tenían se transformó en rivalidad y competición por el amor de la joven. El padre de la misma les prometió la mano a aquel de los dos que construyera antes una torre. 

Ambos comenzaron a construir su propia torre a todo correr, cubriendo la obra con el fin de que el otro no pudiera espiarle. El trabajo fue agotador llegando a hacer los obreros turnos de noche para no perder ni un instante de tiempo. Finalmente, fue Omar quien terminó primero su torre (San Martín) y avisó al padre de Zoraida. Pero cuál fue su sorpresa cuando el día en que descubrió la torre para mostrarla al padre de la joven se dio cuenta de que estaba ligeramente inclinada. 

El error cometido por el joven Omar le provocó una angustia tan grande que lleno de rabia, ira y dolor se subió a lo más alto de su torre y sin pensarlo dos veces saltó al vacío acabando así con su vida. Unas semanas más tarde, Abdalá por fin terminó su torre (San Salvador) y rápidamente la mostró al padre de Zoraida y al resto de habitantes de la ciudad de Teruel. La torre era muy hermosa y perfectamente recta, aunque resultó muy sorprendente que tenía un notable parecido con la torre de su rival, Omar. 


Finalmente, pese a haber terminado de construir su torre en segundo lugar, Abdalá se casó con la joven Zoraida y, pese a que la leyenda no cuenta nada sobre si fueron realmente felices o si vivieron amargados por la tragedia del recuerdo del desdichado Omar, lo que si que nos ha dejado son las dos magníficas torres. 

dissabte, 17 de desembre del 2016

RUBIELOS DE MORA EN MI CORAZON

 


Entre cumbres, bosques y ríos de la sierra de Gúdar, al sur de la provincia de Teruel, está un pueblo precioso que siempre me acoge con la mejor de sus sonrisas : Rubielos de Mora.
Mi furgoneta W, de tanto circular por estas carreteras, se sabe de memoria el camino y ya puede andar sola y no perderse por estos lugares, tan solitarios la mayor parte del año.
Hoy mi alegría es muy grande al ver el merecido premio que le han otorgado como “El pueblo más bueno y bello de España”


Su sencilla belleza me cautivó a mi también desde hace mucho tiempo y eso hace que lo visite siempre que estoy en tierras turolenses,



La A-1701 conduce desde la Venta del Aire, salida 71 de la autovía Mudéjar, directamente a Rubielos de Mora.
Un día voy a la farmacia, otro día a la peluquería de Ana; los más, a tomar un cafecito en El Aljibe …y siempre un ratito para hacer vida social en La Tahona, uno de los lugares que mejores aromas desprenden del pueblo, aroma a pan recién horneado.


La bienvenida al visitante la da la escuela de primaria, edificio de estilo modernista que se llena de alegres risas en la hora del recreo que es más o menos la hora que yo aparco la furgo.
Si vais algún día a visitarlo, dejad el coche fuera del recinto medieval y entrad a pie por el portal de San Antonio. Os llevará directos al Ayuntamiento, un edificio en apariencia austero, pero con un patio interior que juega con la luz y la piedra. Entrad, por favor .... y admirad.


En la plaza, la fuente de la Negrita y, a continuación, calle arriba, calle abajo, calle izquierda, calle derecha ... palacios y edificios que llaman la atención: hay más de 20 casas señoriales catalogadas.
Todos los viajeros que visitan la villa se preguntan el por qué de tanto señorío y riqueza. Además todas las calles tienen ejemplos de arquitectura popular.
Rubielos de Mora ofrece una estampa medieval e íntima que le hizo también merecedora del premio Europa Nostra, un galardón concedido por la Unión Europea a las poblaciones mejor conservadas del continente.



Los artesanos –forjadores, talladores de madera y ceramistas– contribuyen, con su trabajo, a que el pueblo mantenga su estampa medieval.
Los palacios destacan por sus grandes fachadas, preciosos balcones, bellas rejerías y puertas de madera con remaches.
El monumental conjunto urbano de la villa, uno de los más impresionantes de la región aragonesa, invita al lento paseo y a recorrer todos sus rincones admirando cada uno de ellos.


¡Qué gusto comprar en la farmacia de Angel que está en la planta baja de un palacio! ¡qué lujo entrar en una frutería metida en un edificio tan singular ! y la peluquería de Ana en una casa con encanto ....!


Rubielos se actualiza, pero también retrocede en el tiempo.
El último fin de semana de agosto rejuvenece cinco o seis siglos hasta la época medieval. La mayoría de la población se viste con trajes de la época, se realiza el "mata puerco" a la vieja usanza, toro embolado , arqueros mostrando sus habilidades y la asociación de tambores crea ambiente en las calles.


El centro de la fiesta es el mercado artesanal. Hay mucha gente de fuera, es un mercado que atrae muchísimos visitantes y es muy bueno para la economía de la villa, que estos dos días huele a espliego y a paja de trigo.
Podría recomendaros una cosa de cada parada, queso de cabra de ...., membrillo de ...., utensilios de madera de boj de ...., ramos de flores secas de ...., cerámicas de Merche, la mujer del maestro ..., pastas de .... Visitar este mercado, para mí, es el anuncio del final del verano.


Los más de 700 habitantes de Rubielos de Mora pueden enorgullecerse de residir en uno de los pueblos más bellos y armónicos, que mejor conserva su singular arquitectura.
Para ver en perspectiva el pueblo subimos por la carretera que conduce a Fuentes de Rubielos, donde está la mejor panorámica, en el Colladico de la Cruz.



Felicidades por el premio. Disfrutad, os lo merecéis.









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