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dimarts, 5 de setembre del 2017

PARIS : LA TORRE EIFFEL DESDE EL TROCADERO






Todas las ciudades tienen su centro histórico y es lo que normalmente visitamos cuando acudimos por primera vez a un lugar. Pero son muy pocas las que tienen un monumento vertical, un faro urbano desde el que se domine todo el horizonte. La Torre Eiffel se convirtió en símbolo absoluto de la ciudad incluso por encima de sus piedras más sagradas.




Esta mole de hierro forjado de 324 metros de altura fue construida para lucir en la Exposición Universal de París de 1889. En ella trabajaron unos 250 obreros durante dos años y tuvo mucho éxito de visitantes durante la Exposición. Más tarde incluso se planteó destruirla, pero se le dio el uso de antena de radio y finalmente de televisión. 


Con la llegada del turismo se convirtió en uno de los monumentos más visitados del mundo. La imagen de la Torre Eiffel estará siempre asociada a la imagen de París e incluso de Francia.


El lugar perfecto para sacar fotos y ver la Torre Eiffel en todo su esplendor es acercarse a los Jardines del Trocadero.( Linea 1-Nation; L 9- Trocadero ). Desde allí, amplia y horizontal en contraposición a su verticalidad, puede lograrse la mejor panorámica si se busca un hueco entre tanto turista.


Luego lentamente, acercándote, enfocando, disparando cámara, se cruza el Puente D'Iena (construido entre 1808 y 1815 por mandato de Napoleón ) y captas la mejor imagen de un carrusel. Justo debajo, en el embarcadero, es donde se coge el barco de cruceros para dar un paseo por el Sena.


Subir a la Torre Eiffel es algo que se debería hacer al menos una vez a la vida a pesar de la multitud de viajeros que lo quieren hacer y hay turistas por todos lados. Ya no digo nada si se toma champaña allá en lo alto. ¡¡ Todo París a tus pies !! 
Un momento mágico es al atardecer, cuando la caída del sol, y ver cómo se encienden las luces.


Hay muchísimas recomendaciones para poder visitarla y no morir en el intento. Dejo enlace interesante:








diumenge, 27 d’agost del 2017

PARIS. UN PASEO POR LES CHAMPS ELYSÉES




La Avenida de Les Champs Elysées es una de las calles más famosas del mundo y también de las consideradas más caras de Europa. Debe su nombre a los “Campos Elysian” donde, según el mito griego, las almas buenas viven allí, en el más allá; algo así como el paraíso cristiano.
Mide casi dos kilómetros de longitud y atraviesa la ciudad desde la Place de la Concorde hasta la Place Charles de Gaulle, conocida por la Place de L'Étoile porque de ella parten doce avenidas.
En esta importante avenida, flanqueada por palacios y construida por Napoleón, los parisinos celebran numerosos acontecimientos : desfiles del Día del Armisticio (11 de noviembre), Día de la Bastilla (14 de julio), la última parte del Tour de France o cortejos fúnebres de personajes ilustres.


Ya en la Place de la Concorde admiramos el obelisco de granito rosa proveniente de Lúxor con 3.300 años de antigüedad situado en el centro de esta plaza desde que el virrey de Egipto, en 1831, lo regalara a Francia. Esta plaza no ha cambiado desde la primera vez que visité la ciudad hace unos venticinco años.
Desde allí las vistas son muy buenas, hacia el norte, sur y oeste se encuentran los edificios neoclásicos de la época napoleónica: la iglesia griega de La Madeleine, el palacio del Parlamento y el Arco del Triunfo: Al suroeste la Torre Eiffel atraviesa el cielo.


Desde allí, encaminándonos hacia la izquierda, se divisa a lo lejos nuestro objetivo: la rotunda silueta del Arco del Triunfo, entre árboles recortados que acentúan la perspectiva.


A lo largo del recorrido por los Champs Elysées se pueden visitar las tiendas más renombradas de París mientras contemplas a una multitud multirracial haciendo lo mismo: mirar, pasear, comprar, hacerse fotos y sonreir.... También algunos mendigos. Verás marcas de lujo como Cartier, Prada, Dior, pero también cines, cafés, restaurantes de lujo y establecimientos de comida rápida.


En cada esquina se puede encontrar una boulangerie apetecible, una heladería repleta de clientes en invierno o un establecimiento donde venden ostras frescas; porque esta avenida está plagada de negocios delicatessen para los amantes del buen comer.
Por todo ello es un paseo muy adecuado para el tipo de viajeros que buscan estas cosas.


¡ Por fin llegamos al final del paseo ! Delante nuestro se encontraba el famoso Arco del Triunfo. Impacta al verlo por primera vez respecto a su tamaño, tiene 50 metros de altura.


Muchos viajeros, entre los que se cuenta “Jubileta”, se limitan sólo a verlo desde la calle, porque no todos saben que se puede subir a la parte de arriba. Joseph subió y la verdad mereció la pena. Una preciosa escalera de caracol lleva a la parte superior del Arco del Triunfo y te encontrarás en el centro de una estrella. Allí las vistas son espectaculares


En los jardines que lo rodean se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido y una emotiva Llama Votiva.





divendres, 30 de juny del 2017

PARIS. “ EL MUSÉE D´ORSAY “ NOS ESPERA



No importa cuántas veces hayamos visto, admirado, fotografiado y contemplado las mejores obras de las colecciones del Museo d' Orsay; nosotros seguimos fieles a los guiños que nos hacen Monet, Degas, Manet, Gauguin, Matisse, Van-Gogh o Renoir, mi favorito. Si visito Paris, visito de nuevo a mis amigos los impresionistas.


Recuerdo la primera vez que visité esta colección en mis años jóvenes recién salida de la Facultad; entonces todas las obras del año 1848 a 1914 cubrían las paredes de unas salas interiores del Jeu de Paume, un patio del siglo XIX utilizado para jugar al tenis. Y me enamoré, sí, de aquel “Moulin de La Galette” de Renoir porque captaba el ambiente de Montmartre, uno de los barrios más queridos de París.


Fue en 1986 cuando se decidió trasladar esta colección al espacio que actualmente ocupa, un precioso edificio completamente reformado que en su día fue estación de tren construida allá en el 1900 para la Exposición Universal. Hubo controversia por el traslado a un edificio tan grande. Pero todo el espacio se reorganizó de nuevo para acoger nuevas galerías y el blanco de las paredes cambió a azules, rojos, verdes , violetas o grises. Desde esta reforma, en 2011, no lo habíamos visitado.



Nuestra prioridad en este último viaje era de nuevo la colección impresionista, por eso subimos a la planta quinta, sala 32, mi “Moulin de la Gallette”... Y, luego, seguimos ... a nuestro ritmo, hasta que las piernas de jubileta necesitaron descansar. Tomamos un respiro en el Café Campana, situado debajo de uno de los grandes relojes-ventana de la antigua estación. Un lugar encantador y mucho más sencillo que el concurrido y elegante restaurante de la planta primera.


Nos asomamos a la terraza y contemplando el Sena desde este lugar privilegiado, dimos gracias a la vida por lo afortunados que éramos. Ya en la salida, cruzando el pont Royal, en la Quai des Tuileries el objetivo de la cámara de Joseph pudo trabajar sin descanso captando las mejores imágenes del edificio del Museo.






DATOS ÚTILES :


autobuses : 24 63 69 73 83 84 94
metro : Solférino
RER : línea C

horario : ma – do 9.30-18.00; ju 9.30-21.45
Para un tentempié, en la planta 5, Café La Campana


Entrada : 11 euros; cola para entrar : 1 hora (entradas pueden comprarse por internet)




dimarts, 6 de juny del 2017

PARIS, UN DÍA EN LA ÎLE DE LA CITÉ (ISLA DE LA CIUDAD)



Había una vez una isla natural en medio del río Sena, en el corazón de la capital francesa. En esta isla unos pescadores crearon un poblado; sería unos 200 años antes de nuestra era. En este lugar, más tarde, se fundó la ciudad de Lutecia. En el siglo V toma el nombre de París. La comunidad fue creciendo, prosperando y fortificándose hasta convertirse en capital del reino.


Durante la Edad Media la ciudad contaba con un importante núcleo de población y pasó a ser centro político, religioso y cultural de Francia. Había reuniones de intelectuales de toda Europa que la visitaban sólo por entrar en sus escuelas-catedrales. Total, que gran parte de la vida administrativa y social de la capital francesa se ha desarrollado en este territorio en medio de las aguas del Sena y cruzado por ocho puentes.


En esta entrada proponemos descubrir en un día este pequeño territorio histórico que es la isla. La visita culminará en la Catedral de Notre-Dame


Nuestra jornada empieza atravesando el Quai (muelle) des Orfèvres, lugar donde se reunían los joyeros de la ciudad en siglos pasados y que está situado entre el Pont Neuf y el puente de Saint Michel. Desde este punto se llega a la Capilla Sainte Chapelle, hoy integrada en el conjunto que ocupa el Palais de Justice (un antiguo palacio real), la Torre de l'Horloge ( que desde 1370 ofrece reloj público a los parisinos) y la Conciergerie.


Acceder a la Sainte-Chapelle es como adentrarse en un calidoscopio; te quedas perplejo ante un espectáculo de luz y color que hace que parezca no existan las paredes, si no sólo vidrieras de colores de quince metros de altura sujetando la estructura del templo. El edificio es una obra maestra del gótico temprano y toda la obra está concebida como un joyero destinado a contener reliquias.


La Capilla cuenta con una planta inferior adonde podían concurrir la gente común y el personal de servicio del Palacio y de una planta superior, donde fueron suprimidas las paredes y se reemplazaron por los “vitreaux” más hermosos que veréis en toda vuestra vida.


Al salir de la Capilla tienes al lado la Concergerie, edificio gótico que durante seis siglos fue la prisión de París y albergó a más de 2.600 personas. Allí estuvo encarcelada la reina María Antonieta antes de su ejecución y se puede visitar una reconstrucción de su celda. Se visitan también tres hermosas salas góticas -en especial la de los Hombres de Armas-, las antiguas cocinas y la capilla de los Girondinos.


Después de tanto despliegue de historia y arte es necesario un breve descanso para tomar anotaciones en la libreta viajera y también un reposo para las piernas cansadas de “jubileta”. Este compás de espera lo encontramos en la Place Dauphine porque es un espacio no muy transitado por turistas, con muchos cafés y bistrots; también hay bancos. La plaza es de forma triangular y dicen que su urbanización sirvió para costear la construcción del Pont Neuf.


El recorrido por la Île de la Cité nos lleva después a la Place Du Parvis que está situada frente a Notre-Dame y es un continuo hervidero de gentes: viajeros despistados, grupos de turistas con sus guías, mochileros, parejas haciéndose selfies … 


La construcción de Notre-Dame se inició en 1163 y fue objeto de una profunda restauración en el siglo XIX, mejorando la seguridad del edificio que el tiempo había deteriorado. El estilo dominante es el gótico, pero también cuenta con reminiscencias del románico normando. Es uno de los templos más grandes del mundo, sólo en su nave central pueden reunirse más de 6.500 personas.


Los aficionados a la buena fotografía no pueden dejar de subir a las terrazas porque se consiguen todo tipo de perspectivas de la ciudad. Y si decides pasear en alguno de los barcos que te llevan por el Sena, podrás ver la estructura trasera, si cabe, más hermosa que la principal.


Terminada la visita a estos grandes monumentos caminamos por las calles del París antiguo hasta llegar a la Plaza Louis Lépin donde está situado el Mercado de las Flores
( Estación de metro “Cité”- línea 4 )


París está llena de floristerías, pero un mercado así es lugar único y muy curioso. Lo forman tres casetas alargadas, dispuestas en paralelo, fabricadas en hierro, madera verde y cristal. Son como enormes invernaderos que esconden en su interior todo lo necesario para arreglar un jardín o una terraza. Es parecido a un pequeño jardín botánico en el centro de París, el ambiente es relajado y el olor a campo de flores os traslada en cuestión de segundos a la mismísima campiña. Me encantó un espacio dedicado sólo al cultivo de orquídeas.


Con las últimas fotografías desde el Pont Neuf que a pesar del nombre, es el puente más antiguo de París que aún se mantiene en pie, terminamos este recorrido.






RECOMENDACIONES

La entrada para la visita a la Sainte Chapelle y a la Conciergerie es conjunta. Es mejor acudir primero a La Conciergerie a sacar la entrada para evitar colas. Duración media: 1 hora. Precio: 15 euros 

Metro: Línea 4, estación Cité y líneas 1, 7, 11 o 14 a Châtelet 

Bus: Líneas 21, 27, 38, 85, 96 

Dejo enlace con toda la información de horarios y entrada a Catedral de Notre-Dame






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