Aquel 27 de julio, hace ya 55 años, te prometí que no soltaría tu brazo.
Y hoy, después de todo lo vivido, sigo queriendo cumplir aquella promesa.
Si un día caigo, caeremos juntos… y juntos volveremos a levantarnos.
Si tropiezas, ahí estaré.
Y si alguna vez el mundo decide ponernos otra vez a prueba, lo afrontaremos como siempre lo hemos hecho: uno al lado del otro.
No hemos sido una pareja perfecta. Hemos sido una pareja de verdad, con días luminosos y otros más difíciles.
Pero si algo hemos hecho bien durante estos 55 años ha sido formar un gran equipo.
Y mientras la vida nos deje caminar, aunque sea más despacio, seguiré sujetando tu brazo.
Hasta el final de ese largo camino
A mi Jubileto. Gracias por estos 55 años. Sigamos caminando, de la mano, un día más.
.jpg)




.jpg)